No se si todos mienten o muchos lo hacen, pero lo cierto es que de tanto decirnos “usted miente más que habla”, que decía mi abuela, nos hemos insensibilizado a la mentira, porque tampoco nos lo creemos.
Por ejemplo, ahora que se ha dado a conocer la propuesta de Presupuestos Generales del Estado pactada por PSOE y Unidas Podemos, nos encontramos con que Andalucía y Cataluña son las comunidades “más beneficiadas” en inversión lo que ha venido al pelo a la presidenta de la Comunidad de Madrid para seguir presentándose como el patito feo al que “roban”. Es curiosos además que precisamente Isabel Díaz Ayuso utilice un término usado por el independentismo catalán para reclamar su salida de España. País de ladrones es el que nos describen nuestros políticos, pero no por lo que más de uno de ellos ha hecho al meter su mano en el fondo común, sino curiosamente por como el gobierno de turno distribuye esa recaudación de todos a lo largo y ancho del territorio. Pero no sólo estos PGE “roban” a Madrid sino que también “maltratan” a Andalucía, en palabras de su presidente Juanma Moreno. Y eso si que ya es muy difícil de entender: no se puede ser la comunidad que más recibe y a la vez la peor tratada. Moreno no puede adherirse a la tesis de Ayuso. Sencillamente no se entiende. Y estas cosas son las que al final hacen a uno no creer a nadie y esperar a ver cómo repercute en su día a día lo que finalmente dispongan.
Otra cosa que nadie se cree es que PP y PSOE estén todo un año reprochándose que no se renueven los órganos constitucionales y una vez uno toma la iniciativa en público, imaginamos para mejorar su imagen, la cuestión se resuelve en poco más de 24 horas. Mi traducción es que el acuerdo existía de hace tiempo, no se ha resuelto en una reunión, pero se ha esperado al momento en que a alguien, y todo apunta a que ha sido al PP, le ha parecido más oportuno o beneficioso para sus intereses. Y así, resulta poco creíble eso de que no hay diálogo, de que nadie cuenta con nadie, cuando en la trastienda se cuecen bastante más cosas de las que trascienden.
Mentiras, engaños… muy triste estos continuos rifirrafes tan disparatados. Se echa de menos más Feijóos y Puigs en nuestra clase política.
