jueves. 04.06.2026

Los días pasan y el caso mascarillas de Almería, ese que ha supuesto la caída de la cúpula del Partido Popular en esta provincia, por un presunto caso de corrupción, lejos de diluirse va creciendo por momentos con la misma intensidad con la que enmudece el PP local.

Tras aquel penoso pleno en el que los diputados populares Ángel Escobar y Carlos Sánchez sacaron pecho para defender lo indefendible y tratar de culpar a la oposición de sus propias desdichas, no hemos escuchado ni una palabra para desautorizar a quienes tuvieron todo el poder del partido en sus manos. Y su líder regional, Juanma Moreno, aparte de quedarse boquiabierto el primer día tras la detención de los investigados tampoco ha dado más respuestas al respecto.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero yo no entiendo que al PSOE se trate de sacar los colores con el caso Ábalos, cuando más de un dirigente socialista ya ha expresado públicamente el daño que este caso está haciendo al partido y la decepción que les ha causado  conocer algunos comportamientos de quienes hasta hace poco eran sus compañeros y que en un caso similar, el PP pueda pasar de puntillas porque esas son cosas del pasado, o la justicia dirá.

Pues sí la justicia dirá lo que tenga que decir, pero los partidos también están para hacer su propia lectura y reconocer públicamente la vergüenza que les produce conocer algunas conductas. Y pedir perdón y no sacar pecho de comportamientos reprobables a todas luces. Lo más duro que hemos escuchado al actual dirigente provincial, Ramón Fernández-Pacheco, es expresar su deseo de que sus compañeros se puedan defender. ¿De verdad?¿Así es como les afecta un tema tan grave?

Mientras, la instrucción avanza. Además del caso mascarillas, donde se investigan presuntas mordidas en la compra de material sanitario en plena pandemia por parte de quien fuera el presidente de Diputación Javier Aureliano García y sus vicepresidentes Óscar Liria y Fernando Giménez, también se cuestionan algunos contratos realizados por el ente supramunicipal con el mismo objetivo y ahora, en pieza separada, viajes particulares pagados con dinero público. Lo mismo mismito que denunció del equipo de gobierno al que relevó. 

Nueva investigación al PP de Almería
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