Ya hay fecha para las elecciones andaluzas, el 17 de mayo. De forma inesperada, la fecha de junio ha sido la más manejada, Juanma Moreno ha decidido poner fin a esta legislatura e iniciar la cuenta atrás del proceso electoral. Más allá de la idoneidad por cuestiones de fiestas y con la intención de que la ciudadanía acuda masivamente a las urnas, algo ha debido de ver Moreno para darle una marcha más y adelantar su intención inicial.
Se me ocurren algunas cosas. El presidente de la Junta se ha venido arriba con su actuación en los temporales o el accidente de tren de Adamuz. Ello ha venido a acallar las protestas por la sanidad o los reproches por su falta de empatía con Amama en sus denuncias a cuento de los cribados de cáncer, que ha gestionado con una falta de tacto colosal. Sin embargo, estas quejas siguen ahí y según nos distanciamos de esas dos crisis gestionadas con más o menos acierto, afloran de nuevo los problemas en torno a la sanidad y educación pública.
Moreno, sabedor de las dificultades de sacar una mayoría absoluta, quiere aprovechar también la crisis interna en Vox para tratar de recuperar esos probables votantes que se caigan de sus filas. Y quizá también estime que así pille con el pie cambiado a su principal rival, la socialistas María Jesús Montero.
Lo cierto es que Montero es la política andaluza con más experiencia en gestión de cuantos candidatos acudan a las urnas el 17 de mayo, tiene un conocimiento amplio de la administración, de Andalucía y no sólo ideas claras en pensamiento sino también a la hora de expresarlas y además, es mujer. No va a ser fácil y tampoco hay mucho tiempo pero es muy capaz de unir al PSOE en torno a su persona y estimular una ilusión muy necesaria en un partido que lo fue todo en esta comunidad. Manuel Chaves ya se ha ofrecido a echar una mano y a pesar del daño personal sufrido, muchos todavía recuerdan sus mandatos como los de mayor transformación positiva. Así que si Montero se convierte en la argamasa del partido mientras se siguen conociendo detalles del presunto caso de corrupción del PP en Almería o los contratos “troceados” del SAS, -por citar algunos-, lo mismo nos llevamos una sorpresa el próximo mayo.
