jueves. 04.06.2026

Quienes centran la atención de las últimas elecciones en Castilla y León sobre PP y PSOE, unos hacen ganador al primero por subir dos escaños, y perdedor al segundo, por quedarse sin siete procuradores, ambos con una diferencia de dos representantes; y en la posición contraria ven a un  Partido Popular perdedor por adelantar unos comicios para apenas mejorar resultados y dejar caer a quien fue su compañero de gobierno, Ciudadanos, mientras los socialistas apenas han conseguido 15.000 votos menos que su principal rival, se equivocan.

Estos comicios no han servido, a mi juicio, para ver si la tendencia del voto se declina por uno u otro de los dos partidos de referencia nacional. Aquí el protagonismo lo han tenido, lo tienen, quienes sin poder formar gobierno van a determinar la política. Nada nuevo. Lo que está sucediendo en los últimos años. 

Y una primera lectura es que a este país parece que no le gusta mucho este juego de ‘canción pimpinela’ que se traen socialistas y populares y le ha perdido el miedo a votar a otras formaciones aunque éstas surjan de la ‘sociedad civil’ sin ningún tipo de formación política, que no aspira a vivir del escaño pero que ha decidido intentar ocuparlo para empezar a cambiar las cosas. Pasó primero con Podemos, confluencias, círculos y demás que han tenido más escaños y representación cuando más desconocidos eran y empiezan a perder fuelle cuanto más quieren parecerse a los partidos tradicionales. Y ahora surgen iniciativas de ámbito provincial que se ponen por delante en respaldo ciudadano a los partidos tradicionales.

Y la lectura que yo extraigo de todo esto es que los votantes nos fiamos más de representantes que podemos identificar, tener a mano, de los que incluso, por cercanía, es probable que tengamos referencias directas, lo que nos proporciona confianza porque tenemos oportunidad de saber por qué y para qué se embarcan mientras que cuanto más lejos están menos se interesan por dar solución a nuestros problemas. De la misma manera, los partidos cuanto más aparato y menos asamblea son pierden la referencia que debe guiarles que no es otra que trabajar por el ciudadano. Y si no sólo hay que ver dónde se encuentra en estos momentos el Partido Popular, abierto en canal por una lucha intestina que lo único que provoca es un mayor rechazo por parte del ciudadano. 

Pero si tiene que haber algún ganador o perdedor en las elecciones castellanas, no creo que nadie dude de que éstos son Vox y Ciudadanos.

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