jueves. 13.06.2024

Es una práctica que en Almería ya conocemos bien pero no deja cuando menos indiferente al ciudadano de a pie esa forma tan particular del Partido Popular para anular cualquier rival. La manera en que Juanma Moreno ha iniciado la legislatura, ahora con una mayoría absoluta, aumentando el número de consejerías, por supuesto de delegaciones, y cargos públicos resulta cuando menos obscena para una formación a la que le encanta criticar los excesos de cargos que hay en administraciones en las que no gobierna. Moreno ha querido reconocer con creces a todos los que le han apoyado en el acceso a un sillón que ya no tendrá que compartir con nadie y lo ha hecho como se hace en estos casos: ofreciendo un sueldo público, que pagamos todos los contribuyentes, y a él no le cuesta nada. Y para garantizarse que a su derecha o izquierda, según se mire, no va a tener sombras ha decidido también extender esa ‘generosidad’ rodeándose de militantes de Ciudadanos, poniendo con ello la puntilla para que no haya ninguna posibilidad de que la formación naranja pueda levantar cabeza.

Y digo que a esto ya nos tiene acostumbrados el PP en Almería, porque fue precisamente lo que hizo Gabriel Amat, cuando era presidente del partido, para garantizarse el ayuntamiento de la capital, después del susto sufrido por la escisión de Gial que lideró Juan Megino. Éste, ni corto ni perezoso, cuando vio que su ciclo político terminaba cerró un acuerdo con los populares para acomodar a su gente. Ahora la historia se repite. Ciudadanos, una formación que en buena medida procede del PP, tal vez no tanto porque fueran cargos públicos con estas siglas como por afinidad de ideas, está siendo ‘aniquilida’ con la estrategia de ofrecer un puestecito a algunos de sus miembros y principalmente a aquellos que fueron más relevantes mediáticamente en la pasada legislatura. Claro y si estos ‘pican’ que no va a hacer un concejal de un pueblo ante las expectativas de desaparición total del partido en las próximas municipales. 

Lo bochornoso es que todo esto se hace sin rubor, por supuesto, del PP pero también de Ciudadanos, esa formación que nació precisamente para acabar con las prácticas corruptas, que se presentaba como un partido de personas intachables dispuestas a estar en la oposición antes de ‘sentirse’ amordazadas por ostentar un cargo público, de naturaleza inquebrantable, que abanderaban la reducción de nombramientos y hasta de instituciones ‘innecesarias’, al principio aquí se encontraban hasta las diputaciones, y que ahora, ya vemos, han sucumbido al goloso salario público.

El PP pone la puntilla a Cs
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