miércoles. 03.06.2026

Elena Torres, teleprensa.com Almería

En este país, cualquiera ve antes una solución a la situación política que atraviesa que quienes lideran los partidos con capacidad para tomar medidas y desbloquear la estupidez con la que estamos afrontando un momento histórico único.

Cada vez tengo más claro que tenemos los peores líderes de nuestra historia democrática o de cualquier forma los menos capaces para dar respuestas. Que, después de seis meses de unas elecciones que se han tenido que repetir y pasado más de un mes desde que acudiéramos por segunda vez a las urnas para ‘tratar de ayudar’ a tomar decisiones, lo único que hayamos avanzado cuando asistimos a las ridículas ruedas de prensa a las que nos convocan los ‘ilustrados’ que dirigen los partidos con más respaldo es ‘que tenemos que hablar’ ‘me voy a reunir de inmediato…’ es todo un desafío a la paciencia de los ciudadanos.

Cuando uno acude a la llamada del Rey, se espera que los deberes estén más que hechos y si acaso queden remates de última hora, nadie en la calle concibe que acudan a esa reunión para poner en marcha el ‘cronómetro’ de la investidura y más cuando estamos en segunda ronda. Y ha resultado esperpéntico ver desfilar a todos los representantes de los grupos políticos minoritarios reconociendo públicamente su estupefacción al no haber sido llamados por ninguna gran fuerza con capacidad para gobernar para, cuando menos, saber por donde respiran.

Es tal el letargo en el que todos parecen sumidos que, aquellos con menos paciencia, ya se han lanzado a proponer su particular fórmula de como salir de este atolladero sin, -¡quiéralo Dios!-, recurrir a una tercera convocatoria, fórmula que parece no sonrojar a nadie.

Que un grupo de intelectuales apoye un acuerdo PSOE-C’s-Podemos tiene su pase, pero que desde las filas del PSOE se quiera entregar el poder al PP, no lo entiendo. Un partido que aspira a gobernar y que además lo ha hecho y ha sido propulsor de profundos cambios, no puede plantearse tirar la toalla y dar el gobierno a un rival que se supone está en las antípodas de su manera de pensar y hacer con el agravante de que camina por el peor barrizal de su historia. Es evidente que el PSOE asiste a sus horas mas bajas y con más divisiones internas que nunca y tratar de ponerse al frente de un gobierno requiere de mucha valentía y cabeza, pero que ceda el gobierno a quien ha ostentado mayorías absolutas con total desprecio por las minorías, del que se sospecha que ‘conspira’ para atacar a sus rivales y del que se cuestiona, por decirlo suave, su financiación es una temeridad.

La disyuntiva socialista
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