jueves. 04.06.2026

Si la Casa Real no se ha librado, con un emérito que si ya era una vergüenza para más de uno cuando huyó a Abu Dabi, no quiero decir nada ahora que ha publicado sus vivencias; la prensa, a la que ya se apunta sin pudor con aquello de “dime quien te paga y te diré a quien sirves”, ni por supuesto, la clase política, con casos de corrupción a derecha e izquierda cuando no conductas reprobables hacia la mujer, el inmigrante, el diferente… la justicia tampoco se libra ya.

El caso del Fiscal General de Estado huele a cualquier cosa menos a un juicio justo y necesario. Es un ejemplo, de una justicia que funciona mal. Porque como decía un presidente de la Audiencia Provincial en Almería, ya retirado, si el ciudadano de a pie no lo entiende… Y efectivamente hay cosas muy difíciles de entender. Que haya habido una instrucción en la que han desfilado las personas cuyos testimonios ahora conocemos públicamente, donde periodistas que escriben en medios de uno y otro signo aseguran que García Ortiz no les ha filtrado información ninguna porque de hecho la tenían antes que él y donde se escucha a quien enredó todo el asunto, -incluida la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid-, el jefe de gabinete Miguel Ángel Rodríguez, que las informaciones trasladadas por él a los medios son una fabulación es muy evidente para cualquier ciudadano de a pie que revelación de secretos no parece que haya habido por parte de la máxima autoridad fiscal de este país. Aún así el Tribunal Supremo ha querido realizar todo el paseíllo al que asistimos atónitos salvo algunos como Tellado (mano derecha de Feijóo en el PP) que sigue anclado a sus declaraciones iniciales y no sólo ve al fiscal culpable sino que además añade que lo hizo por orden de Moncloa. Y se queda tan ancho, como Rodríguez, a seguir fabulando.

Y ya por si a uno le quedara alguna duda sobre lo cuestionables que son nuestros administradores de justicia, ahí tenemos de nuevo al juez empeñado en culpabilizar a la mujer del presidente del Gobierno de lo que sea, porque a estas alturas uno se ha perdido sobre qué está buscando el hombre. Pues si, es culpable de ser la esposa de Pedro Sánchez. Y en ese celo, habilita hasta los domingos para escuchar comparecencias. Sin duda, el hombre también se trabaja el conseguir la Medalla al Mérito en el Trabajo.

Así que está muy claro, quienes trabajan en el sector son tan humanos como quienes lo hacen en otra actividad y, por tanto, su acción es tan cuestionable como la de cualquier otro en otra profesión. Ya está bien de rasgarse las vestiduras.

 Lo cierto es que miedo puede dar apoyarse en algunos jueces para buscar justicia porque con amigos así quien necesita enemigos.

Justicia cuestionable
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