Elena Torres, teleprensa.es Almería
No iba a incidir en el tema, pero la verdad es que una se siente obligada cuando mira a un lado y a otro y comprueba la desproporción de fuerzas y recursos con los que cuenta quien está en el poder con respecto de quien ni sabemos su nombre y apellido, y no precisamente porque no de la cara sino sencillamente porque no es tan ‘popular’.
Lo dicho que la manera que tiene el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez Comendador, de avasallar al personal no tiene nombre. Le escuchamos primero en el pleno, con prepotencia ante unos vecinos que sólo querían saber que se hacía desde el Ayuntamiento para reducir el desempleo o contribuir a minimizar el paro en un barrio como Pescadería La Chanca. Generoso quedó a su salida del Consistorio cuando puso fecha a un encuentro con los vecinos, en dos días, así de fácil. Pero si poco duró el rifirrafe del pleno menos aún tardó en finiquitar una reunión para la que no había ganas y uno acudía poco menos que con las mangas remangadas y los puños cerrados.
El alcalde de esta ciudad, que cuenta con medios propios para hacerse oir sin despeinarse, ya calentó motores atribuyendo siglas a la plataforma porque Rodríguez Comendador ‘ya se conoce estas películas’ y debilitando aún más si cabe su función e identidad. Pero no contento con ello le dedicó nada menos que un ‘pergamino’ de once párrafos a una reunión que ni siquiera llegó a celebrarse porque según sus propios argumentos ‘no se ha podido llevar a cabo ante la intransigencia mostrada por los interlocutores del citado colectivo, que han optado por abandonar la reunión apenas comenzada’. E insistió en que “lo que no vamos a tolerar es que al amparo de determinadas plataformas supuestamente creadas para luchar por el barrio en realidad se esconda la consecución de determinados intereses partidistas y políticos”. Supongo que llegado a este punto podría haberse callado pero no, el gobierno local comenzó a enumerar actuaciones previstas y otras inciertas en el barrio hasta quedarse solo.
Al ser una reunión a puerta cerrada sólo quienes estuvieron dentro pueden decir lo que allí se dijo, pero visto el pleno todo es creíble. Ahora conocemos por la plataforma que el alcalde con golpes en la mesa se permitió hasta lanzar como un exabrupto: ‘si queréis pelea, vamos a pelear’. En esta reunión debió faltar Pablo Venzal para poner ese orden y respeto que tanto pidió en el pleno.
Y así es el personaje, que por cierto ahora que estamos en campaña, -imagino que también para el PP en algún momento-, nos mostrará su mejor sonrisa pero que se prepara a conciencia sus encuentros a puerta cerrada. Porque lo del pleno le pudo pillar desprevenido, pero el ‘vis a vis’ ya estaba programado.
