lunes. 04.03.2024

La verdad es que cuanto más avanza la campaña, ésta arrancó en el mismo momento en que Pedro Sánchez anunció el adelanto electoral al 23J, más desconcertante es escuchar al PP, en general, y muy especialmente a su líder y candidato, Alberto Núñez Feijóo en particular.

Se les ha llenado tanto la boca tantas veces con eso de que el presidente socialista miente que  lo de ellos ya no sabe uno como calificarlo. Su engaño es tan profundo que no dejan de contradecir sus propias palabras constantemente. El caso más bochornoso ha sido el de su candidata en Extremadura, María Guardiola, que tras defender la necesidad de volver a convocar elecciones ante su “imposibilidad” de pactar con Vox, -“ no puedo dejar entrar en mi Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes usan el trazo gordo, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes y a quienes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI”, dijo-, reconoce impúdicamente que su palabra no vale nada y que ya ha llegado a un acuerdo con la formación más a la derecha del PP. Y sin ruborizarse. Al menos, podría haber tenido la decencia de dimitir y dejar que otra persona del PP con menos escrúpulos llevara a cabo lo que para ella, aparentemente, era imposible de hacer.

Pero estas cosas pasan porque, en realidad, el líder es una pura veleta. Núñez Feijóo cada día nos dice una cosa que contradice a la anterior. De desplegar la bandera de la bajada de impuestos, sello del PP, allí donde gobierna a proclamar que, en verdad, los impuestos establecidos por el PSOE a banca y energéticas los va a mantener. Incluso se permite orientarnos sobre que buscará “su contribución solidaria”. Pero en que país vive este hombre. Nadia Calviño ha pasado media legislatura apelando a que quienes han hecho negocio durante la pandemia hagan una aportación motu proprio… pero parece que nadie nunca respondió al llamamiento. Así que pretender venir con aparentes fórmulas novedosas cuando todas ellas se han intentado antes es cuando menos una estafa. Lo mismo vale para esa reforma laboral que tanto ha criticado desde España y que desde Bruselas ya ha anunciado que no va a tocar.

Ahora nos avanza un gobierno del PP sin contar con Vox en el Ejecutivo como si estuviera en sus manos tener la mayoría absoluta para poder hacerlo. Eso también le hubiera gustado al PSOE, pero no pudo ser. Así que habría que pedirle a este hombre que nos venda menos “mundos de Yupi” y nos aclare un poquito más como sería esa más que probable coalición, si es que le dan los escaños para llevarla a cabo.

Y esos candidatos de Ciudadanos que ha absorbido el PP de una manera tan sanguinaria deberían plantearse si de verdad es éste el PP en el que quieren estar porque con su presencia van a blanquear más de los deseable a Vox.

Feijóo, pura veleta
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad