martes. 06.12.2022

Feijóo y las mujeres

Elena Torres
Elena Torres

Cambia mucho la perspectiva que uno percibe de un político cuando sólo te llega un reflejo de él a cuando le ves andar  y sus decisiones comienzan a afectarte.

A Alberto Núñez Feijóo, hasta que no decidió dar el salto a la política nacional, siempre se le ha percibido como una persona tranquila, dialogante, con un discurso pausado, muy lejos de las estridencias que en los últimos años hemos escuchado desde las filas del PP tanto por parte de Pablo Casado como de Isabel Díaz Ayuso o Cayetana Álvarez de Toledo, por poner solo algunos ejemplos. Sin embargo, ha sido iniciar su carrera hacia La Moncloa y toda esa imagen de político apreciado entre los políticos y ganador de elecciones de manera arrolladora, incluso en los tiempos en los que las mayorías ya no se estilan, parece que comienza a desmoronarse.

No fue muy sutil a la hora de retirar del tablero a quien ya es su antecesor y ha sido ‘entronizado’ a demanda. No se por qué el PP se empeña en tener que ir ‘con los tiempos’ convocando unas primarias que ni saben lo que son ni que sentido tienen. Ellos son más de endiosar a su dirigente, ‘uno, único, verdadero’, y dejar, incluso, que éste elija a su sucesor, aunque éste no era el momento.

Tras alguna que otra declaración subida de tono y alejada de ese discurso sereno, -llegó a decir aquello de que “que un padre mate a su hijo no es violencia machista”-, tal vez desbordado por la rapidez con la que ha tenido que tomar las riendas del partido, comienza su presidencia a las puertas del inicio de una legislatura en Castilla La Mancha del primer gobierno de coalición entre PP y Vox. Y arranca su mandato en el partido con un equipo en el que precisamente las mujeres no tienen gran relevancia.

Pero esto no es nuevo, vuelve a repetirse. No sé si es cosa de gallegos, creo que no, que más bien va en el ADN del partido, pero cuando Mariano Rajoy inició una legislatura marcada por la crisis se rodeó de más hombres que mujeres y ahora Feijóo vuelve a hacer lo mismo en un momento delicado, no sólo por el entorno nacional marcado por las secuelas de la pandemia y una guerra en Europa, sino también por la situación de un partido que debe resurgir de las cenizas y recomponerse atrayendo de nuevo a todos aquellos que decidieron en algún momento salir del PP para crear Vox. Y eso, ya lo ven, debe ser cosa de hombres, como el Soberano.

Feijóo ha dejado únicamente a una mujer visible, Cuca Gamarra, que mira por donde es herencia de Pablo Casado y algún día conoceremos si precisamente darle este cargo no es sino una recompensa por algo. El resto del núcleo duro son todo señores, gallegos o andaluces, principalmente. Y apenas se ve a otra mujer en el cargo de Tesorería, Carmen Navarro, que, recordemos, fue imputada en el caso de la destrucción de ordenadores de la sede del PP en la investigación de la caja b del partido.

Habrá que darle tiempo para ver como lo hace, pero algunos gestos apuntan formas.

Feijóo y las mujeres
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