jueves. 04.06.2026

Elena Torres, teleprensa.com Almería

A mi hay cosas que no me encajan. Por mucho que me repitan desde el Gobierno aquello de que España es todo un modelo  de cómo salir de una crisis del carajo y me aseguren y reaseguren que ya se está creando empleo y mejora nuestro bienestar, yo sigo viendo como desde hace ¿siete años? , -he perdido la cuenta-, las mismas escenas. Los mismos ciclistas que se echan a la calle a partir de cierta hora, no a hacer deporte o probar los nuevos carriles bici que tan ‘diligentemente’ nos han hecho nuestro gobernantes sino a ver que se puede rascar de un contenedor.

La escena se repite especialmente a partir de las ocho de la tarde pero es verdad que ya les vemos a cualquier hora del día o de la noche, que no se esconden e incluso te invitan a que les enseñes tu bolsa de basura por si puedes llevar algo ‘de valor’ y así evitarse colgarse de nuevo hacia el interior del contenedor. Yo no termino de acostumbrarme, lo siento. 

Por eso me resulta doblemente lamentable que mientras vivo cada día estas escenas, siga viendo como crecen los sueldos de nuestros representantes en la Diputación o el Ayuntamiento de Almería sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Deben haberse creído el discurso del líder y han interpretado que puesto que ya todo va bien a ellos les corresponde ir mejor. La época en que las pagas dobles de asesores y cargos públicos se congelaron ha pasado a la historia y ha llegado la hora de ‘recuperar el tiempo perdido’. Eso debe ser. 

No alcanzo a entender por qué a tan pocos ciudadanos parece preocuparles el asunto pero lo cierto es que con la misma pasividad con la que parece asistimos a ver cada día como alguien rebusca entre la basura contemplamos sin estupor ninguno como se reparte el dinero público en sueldazos difíciles de digerir especialmente en estos tiempos. Y la llegada de nuevos partidos no ha hecho absolutamente nada al respecto. 

Luego se nos llena la boca al hablar sobre la necesidad de crear un centro de enseñanza y no emplear el dinero en una escuela de golf; sí, es muy triste, tanto como ver cómo una persona gana el sueldo de tres en, muchas ocasiones, sin merecer ninguno. 

Entre sueldazos y basuras
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