miércoles. 03.06.2026

Elena Torres, teleprensa.com Almería

Habría que recordar a algunos que esas encuestas que nunca enseñan pero que les dan unos resultados electorales poco menos que ‘insuperables’ empiezan a no creérselas ni los de las propias filas a las que parecen ir dirigidas, en unos momentos de capa caída y ganas de salir huyendo. Imagino que se dicen todo tipo de ocurrencias para animar a los suyos a dejarse la piel en una campaña en la que sólo unos pocos, las familias de siempre, -algunos partidos parecen empresas familiares aspirantes a gobernar los dineros públicos-, optan a repetir.

La lista que nos ha presentado el PP en Almería es un más de lo mismo y a peor, visto el escaso éxito que las mujeres de este partido tienen en la candidatura que las relega a ser un tercio de la misma. Ni cremallera ni paridad, un 2x1. Dos hombres por cada mujer que introducen. Lo peor, que nadie en el partido dice nada. Todo está más que asumido. 

Con esta lista tan ‘esperada’, la novedad era la suerte de encuesta que hizo el partido y que les concede una mayoría absoluta al más puro estilo de la dada a conocer por Gabriel Amat en plena campaña autonómica. La previsión adelantada, ni de lejos se vio refutada en las urnas.

Pero resulta cuando menos estúpido lanzar una encuesta a los pocos días de haber tenido la realidad de los comicios en unas autonómicas y sin contar aún con todos los datos de las opciones que concurren a los mismos. Parece que al PP sólo le preocupara la situación en la que va a quedar su principal rival, el PSOE, y ahora también al que sus siglas alimenta, Ciudadanos.

Es probable que no se pueda reproducir como un calco lo sucedido en las autonómicas con lo que pasará el próximo 24 de mayo, entre otras razones porque Podemos no concurre como tal a la cita y las plataformas ciudadanas que se han organizado como partidos son variadas y pueden dispersar el voto y al final hacerlo poco útil, -por ahí se salvarían un poco-, pero sería bueno que nadie pecara de triunfalista antes de tiempo y fuera pensando en cómo gobernaría si tuviera que llegar a acuerdos para poder hacerlo y no precisamente a pactos con sillones de por medio. Las tendencias nos dicen que las mayorías absolutas o suficientes, como parece que quieren minimizarlas para no asustar, están en receso y tal vez todos deberían incluir en sus discursos electorales cómo trabajarían en un contexto de representación plural para que el ciudadano no se sienta engañado al día siguiente de depositar su voto.

Encuestas increíbles
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