miércoles. 03.06.2026

Elena Torres, teleprensa.es Almería

Para estar saliendo de la crisis como nos pronostican desde el Gobierno con cifras de exportación y macrodatos varios, resulta cuando menos desconcertante que ahora más que nunca se estén impulsando y ampliando las medidas sociales. No sólo los ayuntamientos empiezan a aplicar tarifas reducidas, a nivel de impuestos principalmente, a familias necesitadas o con hijos menores sino que lejos de reducirse crecen las entregas de alimentos y hasta surge el primer economato social que gestionará Cáritas en un local cedido por el Ayuntamiento de Huércal de Almería.

La noticia impacta. Porque los economatos surgieron en algún momento ligados a un desarrollo industrial donde los sueldos eran bajos y habían llegado a desaparecer, pero mira por donde después de años de ‘desarrollo’ y bonanza vuelven a asomar en nuestras vidas.

No estoy en contra de la medida, ni mucho menos. En estos días en que los telediarios nos muestran imágenes de personas viviendo en infraviviendas donde un baño con apenas retrete es compartido por varios vecinos que ni siquiera se pueden estirar dentro de casa debido a lo bajo que está el techo, uno no puede poner objeciones a nada que suponga salir hacia delante como sea. Eso está más que claro.

Pero si unimos unas y otras escenas, uno tiene más la percepción de estar viviendo en la posguerra que en el siglo XXI tras haber recorrido, se supone, un importante trayecto de desarrollo.

Y volviendo al economato, la gran incógnita que a uno le invade es saber si éste surge como ayuda extra en un momento coyuntural o si por el contrario pervivirá en el tiempo con nosotros una vez se empiece a generar ese ansiado empleo debido a que va a ser tan precario que aún nos asaltará la duda entre ponernos a trabajar o seguir en el desempleo.

El regreso del economato
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad