jueves. 04.06.2026

Elena Torres, teleprensa.com Almería

Desde que personas como Fernando Simón o Fernando Rodríguez Artalejo, -el primero director del Comité de Alertas del Ministerio de Sanidad  y el segundo catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid-, ambos integrantes de la comisión científica que forma parte del recién constituido comité especial para la gestión de la enfermedad por el virus ébola, son las encargadas de informar a la población del devenir de la enfermera infectada y cualquier posible efecto, me siento mucho más segura. Contrario a lo que pueda parecer y a pesar de lo técnicos que son estos perfiles resultan más entendibles que todo lo que hasta ahora habíamos escuchado por boca de políticos, aunque lamentablemente alguno de ellos fuera encima del gremio de la sanidad.

Y no sólo se entiende perfectamente la gravedad del asunto sino que además son capaces de transmitirnos si no tranquilidad si al menos serenidad, algo que se hacía más que necesario después de una semana de decisiones erróneas, salidas de tono y crispación. Ahora, por lo menos, hemos logrado que alguien nos cuente qué está pasando y que nos resulte creíble porque hasta ahora sólo hemos tenido una jauría de políticos alarmando a la población con decisiones como la ejecución de Excalibur, el perro de la enfermera, y echando balones fuera sobre quien tiene la culpa del contagio, si se puso mal el traje, si mal se lo quito, si ocultó información cuando no mintió… 

No se como lo verá el Gobierno, pero si ha tomado la decisión de utilizar a técnicos y científicos para informar a los ciudadanos del desarrollo de esta enfermedad y sus consecuencias, yo entiendo que ha tirado la toalla. Que es más que consciente de que este ejecutivo es cada vez menos creíble y tiene un problema de comunicación que seguro pasa a estudiarse en breve en las Facultades de Ciencias de la Información.

Ya no se trata de hacer declaraciones sin permitir preguntas, hablar a través de una pantalla de plasma o demorar hasta el límite cualquier comparecencia porque algún asesor les ha explicado que el presidente cuanto más calladito mejor, sino que todo el Gobierno en grupo aparece como incapacitado para dirigirse directamente a los ciudadanos a contarles qué está haciendo.

Con lo que llevamos de legislatura, crisis económica, unas cifras de desempleo vergonzantes, caso Bárcenas, Gürtel, ley del aborto y de educación, reforma de la justicia, consulta catalana… lo que nadie podía esperar es que precisamente el ébola fuera la gota que colmara el vaso y evidenciara la incapacidad del Partido Popular para gobernar este país. Cada vez resulta más asfixiante pensar en que puedan agotar la legislatura por su apabullante mayoría.

El ébola acaba con el Gobierno del PP
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