El Partido Popular no está para pedir muchas dimisiones en este país si la fórmula no quiere luego aplicársela en propia persona. Llevamos varios días ‘escandalizados’ por lo fallos de las pulseras para maltratadores a pesar de que la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez, fue muy clara en sus explicaciones con respecto a que los fallos detectados durante la migración del sistema a otra empresa no afectaron a la seguridad de las mujeres y que hay otros mecanismos en los que apoyarse, además de anunciar una investigación de lo sucedido. Aún así, el Senado ha sacado adelante una propuesta del PP, apoyada por UPN, para que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, sea cesada.
Pero mira por donde que esto viene a suceder en plena explosión de un asunto que considero bastante más grave como son esas demoras de pruebas diagnósticas que se han detectado en Andalucía para aquellas mujeres a las que se le han descubierto lesiones que podrían ser malignas a través del programa de detección precoz del cáncer de mama. Aquí el asunto es mucho más grave porque se trata de que una mujer acude a hacerse una revisión de mama donde se le explica que si no recibe en cuestión de días ningún tipo de notificación es porque la prueba ha salido correcta y de ello se le informará por carta a la vuelta de los meses. Es decir que una se hace la prueba, ve que pasa una semana y se queda tranquila. Puede descubrirse algún bulto en el pecho o dolor y hasta no darle importancia dado que es cumplidora en esto de la prevención y acaba de hacerse una prueba. Y mira por donde a la vuelta del tiempo descubre que tenía un tumor y se le está desarrollando. En este caso hay testimonios de mujeres. Una en concreto lamenta no tener ya un pecho, por ejemplo, porque recibió dos años después la carta en la que le instaban a acudir a hacerse una ecografía tras observar los resultados de la mamografía. Una temeridad.
Sin embargo, el presidente del PP en la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, no considera que éste sea un motivo para que nadie dimita. Ni siquiera tienen detectado lo sucedido ni como ha sido aunque ahora se vayan a poner manos a la obra para conocer qué ha pasado. Y claro, como ya han sido varias las consejeras que ha tenido este área sin que nada mejore, pues no estamos para ceses ya que es muy probable, por otro lado, que tampoco nadie más quiera asumir esta ‘patata caliente’ en la que se ha convertido la sanidad en esta comunidad.
En fin, que el PP debería ser un poco más prudente. Primero, porque de tanto reprobar y pedir dimisiones hasta porque los ministros respiren éstas han dejado de inmutar al personal y segundo, porque las consecuencias de sus gestores en Valencia, con más de 200 muertos tras la Dana, y ahora en Andalucía, con el cribado del cáncer de mama, -aunque se puede extender a más áreas del campo de la sanidad-, son de una mayor gravedad y ello conllevaría, siguiendo el argumentario de los populares, no solo a la dimisión de un consejero sino también la de un presidente o por qué no la de todo el gobierno.
