lunes. 04.03.2024

Pues eso, dime de que presumes y te diré de que careces. Así se puede resumir la fallida investidura de Alberto Núñez Feijóo. La muerte anunciada como aspirante a presidir el Gobierno de España, la marcó primero su antecesor José María Aznar al reclamar movilizaciones contra la amnistía que se fraguaron en una gran manifestación dos días antes de tener que pasar el trago de subirse al atril del Congreso a presentar ¿su programa de gobierno o su inquina y por qué no decir envidia hacia quien a día de hoy sigue siendo presidente de España, Pedro Sánchez? La remarcó el primer día de investidura al hacer el paseíllo de entrada a las Cortes rodeado de todos los diputados del PP y el último, el de la segunda votación fallida, al fotografiarse con todos sus parlamentarios en las Cámaras Alta y Baja.

Toda una muestra de la debilidad, -tal vez esto ayuda a sus correligionarios pero a nadie más-, de un candidato que ha salido con más enemigos de los que tenía cuando entró en las Cortes. Lejos de simpatizar ha logrado mosquear a la bancada socialista, y unirla más si cabe, al apelar al transfuguismo; poner enfrente al PNV no sólo por sus pactos con Vox sino también por sus ataques directos, tal vez preparando campaña electoral en el País Vasco; y por supuesto, marcar distancias con ERC pero también con Junts, que le reprochó que no dedicara ni un minuto a hacer un planteamiento serio de como resolver la crisis política que hay en Cataluña. Está muy bien que amnistía, no y referéndum, menos, pero qué propone el señor Núñez Feijóo para retomar unas relaciones fluidas con esta comunidad, nos hemos quedado sin saberlo.

Este era el momento del candidato del PP. No comparto la necesidad de que Pedro Sánchez interviniera en un acto de investidura en el que él no ejerce como portavoz del PSOE. Es más no entiendo el exceso de verbo utilizado con el tema de la amnistía, cuando no estaba en su programa de investidura, y es fácil imaginar que lo ha utilizado como cortina de humo para tratar de dulcificar una votación que se sabía frustrada y para introducir sus peroratas sobre dignidad, muy lamentables.

Así que cerramos una investidura fallida y ahora habrá que ver si abrimos otra o nos vamos a elecciones.

Dime de que presumes…
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