Elena Torres, teleprensa.com Almería
El comienzo de legislatura está resultando bastante decepcionante. Todos coinciden en la necesidad de acercar posturas e incluso los hay más pretenciosos e insustanciales que quieren un acuerdo de investidura con hasta 150 puntos. Y digo lo de insustancial porque si no somos capaces de llegar a acuerdos en tres o cuatro asuntos concretos, que alguien me explique como se pretende ayudar a la conciliación con 150.
Todo acaba sonando a postureo y sobre todo ganas de perder el tiempo para que pasen las municipales y ver sobre que pactar, en el caso de unos, porque las nuevas formaciones de las que esperábamos nuevos aires tampoco nos están trayendo expectativas interesantes. De PP y PSOE podíamos esperar seguir en su rifirrafe ‘histórico’. IU, más mermada, tras la ruptura del gobierno de pacto pasada hacía previsible su recelo absoluto no ya hacia los socialistas sino especialmente hacia Susana Díaz porque esto ya no es una cuestión de herencia recibida sino de experiencia adquirida tras tres años de gobierno. Pero lo de Ciudadanos y Podemos deja mucho que desear.
No han comenzado con buen pie los nuevos partidos. Y no lo han hecho especialmente por la forma en que se están entrometiendo sus ‘superiores’. En el caso de Ciudadanos, resulta especialmente peligroso que su líder Albert Rivera no sólo encauce las líneas del partido sino que se permita enmendar hasta las intervenciones de su portavoz en el Parlamento andaluz. Mientras todo discurra en la trastienda, ellos sabrán, Juan Marín tendrá que saber si está dispuesto a este sometimiento pero el problema es que resulta demasiado público ese intervencionismo y deja en muy mal lugar a quienes han sido elegidos por los andaluces. No parece que el caudillismo pueda corresponder con estos tiempos.
En Podemos, por su parte, todo el mundo opina y no siempre van todos en una línea totalmente pareja. Teresa Rodríguez reconoce que el discurso de Susana Díaz suena bien pero no se decide a apoyarla.
Lo cierto es que este clima no ayuda en nada al inicio de una nueva campaña electoral. Si todos son reacios a unos nuevos comicios, -los ciudadanos harían hasta una peineta si nos plantean este año una nueva convocatoria electoral por incapacidad de los ‘elegidos’-, Susana Díaz es quien representa la fuerza más votada y deberían al menos permitir con la abstención que la legislatura eche a andar. Ya habrá tiempo de enmendar y sacar los colores a quien dijo que iba a hacer y no hizo. Digo yo.
