jueves. 04.06.2026

Elena Torres, teleprensa.com Almería

Apenas una semana queda para una sesión de investidura de Pedro Sánchez que de no prosperar constituiría un fracaso no sólo para el PSOE sino también para el resto de fuerzas, especialmente aquellas que se dicen ‘del cambio’.

Hasta ahora ha habido demasiada puesta en escena, mucha postura ‘inamovible’ y un exceso de terquedad de unos y otros a la hora de plantear unas negociaciones que deben ser muy abiertas, con acuerdos de mínimos y no por ello menos necesarios, que permitan hacer gobernable este país por un tiempo y cambiar políticas. Teniendo en cuenta que nunca se cumplen los programas con los que los partidos optan a las elecciones, no debería resultarles tan difícil confrontar posturas y salvar aquellas en las que confluyan. 

En realidad eso es lo que se ha votado. No se ha aceptado ningún programa en si mismo. No se ha dado vía libre a ninguna formación para que sea ella la única que tome decisiones por todos bajo su prisma, la ciudadanía ha votado un cambio que conlleva también tener que ‘dulcificar’ todos sus posturas.

La tarea no es nada fácil pero todos deberían ser conscientes de que un regreso a las urnas prácticamente deslegitimaría a todos sus líderes para encabezar una nueva encrucijada electoral dada su poca capacidad para el diálogo. Aquí no se ‘quema’ sólo Pedro Sánchez, también lo hacen Pablo Iglesias y Albert Rivera.

De momento, quien mejor lo está haciendo es Alberto Garzón que tal vez al verse visto vapuleado por las urnas es más consciente que ninguno de lo importante que es poder hacer algo antes que verte relegado a la oposición cuando no a la ignorancia más absoluta que es como han vivido estos últimos cuatro años en España con una mayoría absoluta del PP.

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