Elena Torres, teleprensa.com Almería
Últimamente los actos particulares de algunos líderes políticos están poniendo en entredicho al propio partido al que representan. Por mucho que las siglas quieran ‘quedarse al margen’, yo no concibo que se quiera ‘quitar hierro’ dejando el asunto en un mero ‘habló o hizo no según su cargo sino como particular’. Pero ¿eso que es?
El asunto de Esperanza Aguirre en Madrid, querer explicarnos a todos que es una ‘sexagenaria víctima' de algún desaprensivo policía local que se ‘frotó las manos’ al ver que la infracción la había cometido ella, la gran ex presidenta de la comunidad, la conocida y famosa señora Aguirre es cuando menos deprimente, -me inclino más bien a pensar que algunos/as se aprovechan precisamente de su cargo para ‘hacerse’ intocables-. Que nos reproche a la prensa poco menos que estar haciendo una montaña de un grano de arena, un insulto. Pero que el PP hable más bien poco del asunto, porque ella ha querido dejarnos claro a todos que se trata de una infracción cometida como una ciudadana de a pie, muy triste. Yo no concibo que el partido no la recrimine por su comportamiento hacia un agente de la autoridad y desde luego pone en entredicho a un Gobierno al que le encanta perseguir a ciudadanos que se manifiestan en la calle pacíficamente y que continuamente tilda de ‘agresiones’ los intentos de algunos manifestantes por explicar a la policía, cuando a ésta le han pedido mano dura y decide sacar la porra, que estar ahí haciendo una reclamación es su derecho.
Tampoco he visto mucha dureza en las filas de CiU con respecto a las confesiones de quien fuera su líder durante buena parte de la democracia, Jordi Pujol. Más allá de quedarse un tanto noqueados en primera instancia y dejar correr un tupido velo, como si el asunto fuera al margen de la política, como si se tratara de un tema particular del expresidente, poco se ha dicho a la espera de esa comparecencia en la que imagino esperarán se haga una harakiri el buen hombre y deje tranquilas a las siglas bajo las que gobernó unos cuantos años.
Ya la salida que ha tenido el otro ex presidente Felipe González echando un capote, como si lo necesitara, en la creencia de que Pujol no es un corrupto sino tal vez ‘un buen padre’ que ha puesto en marcha una 'operación de cobertura' hacia sus hijos, pues muy en la línea de la ‘chochera’ a la que empieza a acostumbrarnos el que en otro tiempo fue una mente lúcida. Menos mal que en esta ocasión, el PSOE sí se ha atrevido a contradecir a quien fuera su líder al inicio de la democracia.
Yo no entiendo, por tanto, que los actos a título particular cuando tienen una repercusión pública, si se comete un fraude a Hacienda, -¡que somos todos¡-, o si un personaje público se salta principios básicos no afecten a un partido. Uno no puede estar en primera fila de unas siglas que defienden el ecologismo, por ejemplo, y luego hacer una quema de residuos, como agricultor particular.
Un partido no puede dejar al margen comportamientos que contravienen su propia esencia. Hacerlo es una incoherencia.
