martes. 29.11.2022
Javier Salvador, teleprensa.com (*)

El dinero era para salvar vidas

"Hasta hoy, en Almería han muerto 836 personas a causa de la pandemia, y mientras en los hospitales los médicos y personal sanitario se partían la cara por la falta de material de protección, aquí se le daban suculentos bocados al dinero destinado a esos fines".
Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

Mordidas en los contratos destinados a comprar material para salvar vidas. Esa es la base de la investigación que ha llevado a la detención de uno de los hombres de confianza de Javier Aureliano García, presidente de la Diputación Provincial de Almería, en el transcurso de la operación Lua. No es una operación cualquiera. El diputado de Fomento, Oscar Liria, natural de Fines, está vinculado con un contrato a una empresa de un tipo que venía siendo perseguido por, entre otras cosas, ser uno de los hombres de arriba en el mundo del tráfico de drogas. Nada de menudeo ni chanchulleo de dosis, de esos que mueven el dinero de la droga y tratan de convertirlo en legal buscando su encaje entre quienes tienen esa inexplicable necesidad de hacer dinero fácil y rápido.

Un contrato de 2.000.000 de euros, dos millones, no se puede firmar y acordar con la mera decisión de un diputado treintañero, tampoco si tuviese mas edad, pero lo que está claro es que alguien tiene que dar la cara por lo sucedido y una cosa es la responsabilidad penal, pero otra muy distinta es la responsabilidad política, y esa es de Javier Aureliano García Molina, presidente de la institución. Y es suya porque siempre ha sido el primero que cuando han salido casos de presunta corrupción ha pedido dimisiones, ceses, ha presentado denuncias en la fiscalía y ahora no puede esconder la cabeza como los avestruces.

En la diputación provincial de Almería, según dicen los investigadores de la Guardia Civil, esa tan española y heroica para todas las derechas, la institución en la que confían y aman como si fuesen cabos honorarios del cuerpo armado, se han fraguado mordidas sobre contratos públicos destinados a la compra de material Covid.

Lo voy a decir de otra manera por si no ha quedado claro. Hasta hoy, en Almería han muerto 836 personas a causa de la pandemia, y mientras en los hospitales los médicos y personal sanitario se partían la cara por la falta de material de protección, aquí se le daban suculentos bocados al dinero destinado a esos fines.

Que el empresario beneficiado de todo ello, además, esté vinculado con las organizaciones internacionales que mueven el dinero de la droga es importante, pero no esencial. Que en la investigación intervengan directamente agentes del Grupo Anticorrupción del Centro Europeo de Delitos Económicos y Financieros de EUROPOL es importante, pero tampoco esencial.

De lo que hablamos es de la perversión absoluta del fin público de una administración.

Ni se ni me importa si el presidente de la institución tuvo o no algo que ver o si su diputado de presidencia participaba o no de las decisiones de contratación, pero lo que si me importa como almeriense, como testigo directo de cómo han llegado hasta ahí es que la culpa invigilando existe, y como mínimo debe aplicarse a la responsabilidad política, porque si no eres capaz de controlar, sencillamente vete.

Adivinen qué ha tenido más repercusión en la última semana. La detención de Oscar Liria en una operación contra la corrupción vinculada a contratos Covid, o el anuncio de Almería en Eurosport con motivo de Roland Garros.

Pues ahí lo dejo. Hagan cálculos del daño que este caso de mezquino presunto chanchulleo causa a la imagen de la provincia.

(*) Periodista, Spin Doctor, Consultor en Comunicación y Marketing Estratégico (javiersalv[email protected])

El dinero era para salvar vidas
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