Escenario principal de Dreambeach Villaricos 2016
Jakub Wilmanowicz.- Villaricos (Almería), año 2016 la tecnología en su máximo auge. Llega la cuarta edición de Dreambeach, hasta ahora el mejor festival de música electrónica en España, y quien sabe sino uno de los mejores eventos en Europa. Música, smartphones e internet, todo de la mano. Antes lo que pasaba en un concierto solo te lo contaban por cartas o con el boca a boca, ahora todo es más mediático. Pero, esta evolución es buena. Willem Rebergen, más conocido como “Headhunterz” publicaba una foto en su cuenta de Instagram: “Dreambeach, mejor que un sueño”, miles de likes aparecían segundo tras segundo debajo de la publicación, mientras tanto, miles de dreamers disfrutaban en directo de la música del artista holandés en el escenario principal, situado en la playa de Villaricos, con unas vistas inmejorables.
Esta vez todo fue a lo grande. Más de 160.000 asistentes recorrieron en algún momento el recinto, que se situaba entre la acampada y la zona de aparcamientos, antigua área del festival. La localización fue perfecta, cercana al camping y con vistas al mar, eso sí, al lado de un parking por el que cobraban 10€ por estacionar cada vehículo, algo que no le gustó a algunos dreamers como Juan Rodes (Alicante): “El festival muy bien, la ambientación muy bien, todo muy bien pero como problema veo que nos han cobrado el aparcamiento, que ponía en la entrada que era gratuito”. La organización tomó nota y el domingo sí fue a coste cero, algo que agradecieron los asistentes y que se debería tomar en cuenta para el próximo año. En esta cuarta edición tocaba batir récords y así fue. Aumento del 15% de asistentes, una ocupación hotelera del 100%, apartamentos de Villaricos, Palomares y Vera llenos. Claro, el impacto económico se notó, unos seis millones de euros según la organización.
La gente respondió. Por el recinto hubo gente de la provincia de Almería, de Málaga, Sevilla, Valencia, Barcelona, Madrid, el norte de España e incluso desde fuera de la Península Ibérica, ya que hubo presencia de dreamers italianos, alemanes, marroquíes, holandeses y polacos entre otros, lo que convierte el festival en más internacional. Por la playa de Villaricos han pasado personajes, literalmente, vestidos de Pokémons, con la caras pintadas, llevando los colores de los diferentes clubes de fútbol que siguen a diario en sus ciudades e incluso camisetas de despedidas de soltero, menuda mezcla de fiestas. No solo fueron las luces de neón, el humo, los fuegos artificiales y los drones los que sobrevolaban las cabezas de los asistentes al festival, también lo fueron las palabras “unidad y pasión”, invisibles sí, pero todos las hemos imaginado tras notar el buen ambiente.
“Ha sido un festival muy completo. Destaco el sonido de las carpas, me ha parecido espectacular, una nitidez tremenda. Se me ha asemejado mucho el tipo de escenario principal al que utilizan en el Ultra Music Festival y ha sido espectacular”, comenta Rubén Martínez (22 años, Almería) acerca de lo que vio dentro del recinto. El trabajo de la organización en ese sentido ha estado inmejorable, los dreamers pedían calidad y la tuvieron, tanto por el sonido como por el cartel, algo que también le ha gustado a Jalid Lachgar (22 años, Las Casillas de Atochares) que destacó a algunos de sus artistas favoritos: “Este ha sido mi tercer año consecutivo. Dreambeach ha tenido grandes protagonistas a nivel internacional como 50 Cent, Nervo o Dimitri Vegas & Like Mike. Ha estado muy bien organizado, mejor que otros años”.
Redes
Con el boca a boca y las redes sociales, el Dreambeach ha ido in crescendo. Muchos son los dreamers que han probado por primera vez esta locura y saben que volverán. Este es el caso de María Ángeles Mañas (18 años, Campohermoso): “Ha sido mi primer año, y la verdad que soy bastante apasionada a ese tipo de música y no he vivido una experiencia ni parecida por asomo nunca. El primer día que llegué estaba como en una nube, medio cegada por las luces y con la piel de gallina. Creo que se queda corto, por la de sensaciones que recorrieron mi cuerpo cuando puse un pie allí”. Por su parte, Ángel Mateo Reina (22 años, Archidona) también es primerizo en este festival tras visitar otros similares en Los Álamos y Torre del Mar: “Mi primer año en el Dreambeach y ha estado genial, tanto por el ambiente como por la música. Volvería a repetir el año que viene. El mejor momento sin duda fue la actuación de DV&LM”.
En Villaricos no todo es música y cantidades de combinados. También se conoce gente nueva. La acampada abrió sus puertas el miércoles, un día antes de la fiesta de bienvenida y acogió a 30.000 personas. María Sánchez (19 años, Almería) comenta: “Mi amiga y yo nos lo hemos pasado superbién, el año que viene compraremos la entrada segurísimo, con el camping, porque nos ha encantado el buen rollo entre la gente, hemos conocido un montón de personas, hemos conocido muchísimos amigos”. Otros años hubo una decena de incidentes durante los tres días de festival, ahora con un día más el número de ellos fue mucho más pequeño en gran parte por el buen trabajo de la Guardia Civil, la Protección Civil y la Seguridad privada que velaron por los asistentes, y en el caso de alguna pequeña riña que pudo presenciar en directo el autor de este texto todo fue rápidamente parado y debidamente sancionado. Aunque fuera del recinto todo estuvo genial, Lisardo Calvache Rodríguez (20 años, Almería) nos comenta que en el camping faltó vigilancia: “Hubo muchos robos, a mí me han robado unas gafas, a un amigo un móvil, y un número increíble de gente robando sillas. La gente de fuera se colaba al camping, pero no uno o dos, sino en grupos de 10. Nos hicimos amigos de un grupo que se coló y nos dijeron que ni siquiera pagaron entrada con acampada, y ahí estaban”.
En cuanto al recinto, la locura comenzó el jueves, con el “Welcome Villaricos” en el que destacó Pendulum Dj Set, pero previamente la fiesta comenzó en la zona de acampada. Esa noche 30.000 personas vibraron con las actuaciones. Pole Group puso el techno y Óscar Mulero triunfó en el escenario principal, el Stage Brugal. Esto solo era el comienzo.
El viernes arrancó fuerte, con la actuación de Carl Cox a las 18:00 horas, el techno más internacional llegó a la playa de Villaricos. El famoso “Oh yes, oh yes” daba la bienvenida a los asistentes que se perdieron la noche del jueves y calentaba la noche por la que pasaron más tarde artistas como Nervo, Dj Snake, Len Faki, Yellow Claw, Zomboy o Nicole Moudaber. Esa noche la carpa del Dreams Tent disfrutó de una sesión especial de Laurent Garnier, de tres horas. Cabe destacar también que la actuación de “Hard with Style” de Headhunterz tuvo acento español al sonar en un momento determinado el tema “Asereje” de Las Ketchup. El cierre lo puso Deadmau5 que disfrutó de un escenario especial, por lo que desesperó a algunos dreamers atrasando unos minutos su actuación, mientras que la Dreams Tent vio el amanecer con el techno de Nic Fanciulli, acompañado con efectos visuales muy llamativos.
El sábado fue sin duda el día más esperando, y en teoría el llamado día fuerte. 50 cent, el rapero estadounidense apareció en escena con un show de dos horas, fue la única actuación en España. Con su espectáculo, el Stage Brugal se llenó, hasta el realizador del evento se volvió loco enfocando durante los primeros minutos a otro rapero que lo acompañaba por el revuelo que había. No decepcionó, actuación con clásicos de su repertorio. El público vibró. Tras este, llegó la hora de Die Antwoord, convirtiendo el escenario principal en una fiesta loca. Watkin Tudor Jones, el rapero de este grupo voló y acabó en las manos de los dreamers. El desmadre continuó con el espectáculo de Dimitri Vegas & Like Mike, pareja de hermanos reconocida en el mundo de la música electrónica. Su actuación se retrasó más de 25 minutos, pero valió la pena, fue acompañada de fuegos artificiales. Después apareció en escena Juicy M y lo más destacado del cierre de sábado fue el Hardstyle en la Open Air a mano de Wildstylez y Brennan Hearth. Sin olvidarnos del techno de Richie Hawtin, Luciano y Gonçalo. A Joanna Cockiewicz (24 años, Polonia) le encantó la noche del sábado: “Me lo he pasado genial, lo estaba esperando todo el año, y ahora estoy muy triste porque el festival ha terminado demasiado rápido. Creo que los mejores conciertos han sido de Die Antwoord y de DV&LM, era un espectáculo impresionante”.
Closing party
La closing party fue obra del equipo “Elrow”, el club más internacional del circuito, y del último escenario en añadirse, del Bass Tent. La puesta en escena de Elrow fue espectacular, un show acompañado del mejor techno. El Stage Brugal se convirtió en una fauna de la jungla, inundado por hinchables enormes en forma de jirafas, rinocerontes o elefantes que se movían durante las actuaciones. Visualmente fue una pasada, acompañado todo por serpentinas y papelitos de colores. En lo musical Marc Maya, De La Swing y Technasia fueron los mejores de la noche, junto a otros artistas en el Bass Tent que deslumbraron al público como Benny Page o Subshock&Evangelos.
Resumiendo. Más de 100 artistas nacionales e internacionales en el cartel. Buen comportamiento del público durante el desarrollo del evento. Recinto más grande, con dos entradas. Sí hay que proponerle alguna mejora a la organización ya lo comenta Rubén Martínez: “La única pega que podría decir es la zona del descanso, es como sí no existiese, una lona de césped. Yo estuve el año pasado en un festival de Madrid, que fue la primera edición y tenía una zona de descanso con sofás, increíble”. Además varias personas se han quejado por la pulsera de 10€ que le daba acceso para entrar y salir en cualquier momento del festival, muchos dreamers piensan que debería ser gratis. Por otro lado, a José Luis Soler (19 años, Almería) no le han parecido bien algunos precios: “Dreambeach me ha gustado mucho por el cartel este año y por el ambiente que había. Lo que no me ha gustado es que me ha parecido un atraco el precio de las botellas de agua pequeñas por ejemplo, por lo demás muy bien”.
Días después del festival quedan las imágenes, vídeos y audios subidos a las distintas redes sociales de las que nos podremos acordar de cara a la próxima edición. Los dreamers ya están contando los días para volver a Villaricos, mientras tanto siguen soñando, porque en el Dreambeach, los sueños se cumplen.
@Kuba4pl para @teleprensa
