¿Son demasiado crédulos nuestros jóvenes? Desde hace unos días, un video subido al perfil de Facebook del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cantoria ha pasado de ser inadvertido, amortizado, a convertirse en algo extremadamente viral con más de 650.000 visualizaciones. Las imágenes corresponden a una granizada ocurrida en la capital histórica del Valle del Almanzora en verano de 2023. El pueblo del Silestone, para que nos situemos rápido.
Es obvio que la gente cree que son imágenes de los fenómenos meteorológicos de este año, pero no lo son. Los responsables del perfil han añadido, incluso, un aviso actualizado de que las imágenes corresponden al pasado año pero, aun así, el hecho de ver granizo y Almería o España, es suficiente para que la publicación vuele por si sola. El algoritmo de la red social hace que esas imágenes se cuelen en las navegaciones de cientos de miles de personas que jamás han mostrado interés por ese pueblo, pero unir una serie de elementos en un mensaje en estos momentos provoca eso, la viralización.
Lo de Cantoria ha sido accidental, pero sirve como ejemplo para que entendamos lo que puede ocurrir si utilizamos una red social como un medio de información. El usuario apenas está unos segundos pendiente de lo que ve. Apenas lee, y escuchar, escucha un poco del inicio para decidir si vale la pena seguir. La lucha por esa audiencia es una batalla de apenas 8 segundos.
En ocho segundos te da tiempo a escuchar que el gobierno roba, el gobierno mata o el gobierno miente para, a partir de ese impacto de enganche, te quedes lo suficiente para que cuentes como visita en un perfil que sea identificado como de un verdadero influencer. Alguien capaz de influenciar sobre los demás, convencerles con su mensaje, provocar determinados comportamientos.
Los influencer siempre han existido. Hace más de 2.000 años ya se convirtió en uno de los oficios con mayor peso en la sociedad, porque cuando alguien se pone delante de un altar y traslada un mensaje de su fe, de su religión, trata de influir, dirigir el comportamiento de los demás.
Una de las claves del éxito del catolicismo fue, realmente, que toda su filosofía podía traducirse en un reel, un video corto, que contiene 10 únicos mandamientos. Y con eso ha sido la red dominante desde hace más de 2025 años.
Bien, ahora respondo a la pregunta del inicio ¿Son crédulos nuestros jóvenes? Si eres de la generación que creció creyendo que si te masturbabas te quedadas ciego, no hay más que responder.
Ahora en serio. Yo, realmente no les veo excesivamente crédulos o más que sus predecesores generacionales a la misma edad, pero si que creo que son poco analíticos, que es muy distinto. Su ritmo de vida es un mucho más intenso que el nuestro, viajan más rápido, más deprisa, por cualquier estado de ánimo o sentimiento, que otras generaciones.
Sus medios de comunicación son las redes sociales. Son sus periódicos y radios de cabecera e, incluso, creen o entienden que si se ve en la red social es porque alguien, algo, ya controla que sea más o menos verdad lo que se les muestra en sus teléfonos. Pero sabemos que no es así.
Son capaces de movilizarse con más agilidad que cualquier otra generación hasta ahora conocida, como hemos visto en Valencia, pero también son carne de cañón para todo tipo de estafas piramidales. Comparten y comparten contenido. Asumen que es cierto, porque otros muchos ya lo vieron antes que ellos, y es ahí donde está la trampa: ese impulso de inicio, esa base, se compra por 100 euros al mes. Por ese precio yo te doy entre 2.500 y 5.000 al mes y 6.000 likes como mínimo.
El video del granizo en Cantoria no es mentira, ni mucho menos, pero está fuera de contexto. Y una cosa, un hecho, expuesto fuera del contexto en el que se produce puede llevar a engaños, manipulaciones, sin que la base sea literalmente mentira o fake news. Y eso es lo que ocurre estos días en Valencia. Al igual que hay cientos de hijoputas que roban en los coches, casas o tiendas arrasadas aprovechando esta desgracia, también hay cientos de hijoputas que se dedican a canalizar ese dolor en beneficio propio, o de unos pocos. La verdad aquí es la desgracia, ese es el hecho, como en Cantoria lo fue el granizo, pero si lo sacamos de contexto y lo adornamos con lo que quiere oír la gente, le damos unos cientos de miles de visualizaciones que siempre benefician al que menos te lo esperas.
