Javier A. Salvador, teleprensa.com
Me he comprado una jarapa de Níjar. Llevo tres días contando los colores que tiene y aún no he terminado. Necesito gafas de sol para mirarla detenidamente y me encanta porque es algo así como un pedazo de densa tela que recoge un buen pedazo de historia del telar donde se hizo. Mi jarapa tiene pinta de estar hecha de retales de mil y una hermanas suyas que no sabían que me iban a dejar a mi un poquito de todas ellas. De hecho estaba viendo una elegantísima alfombra en cremas y grises, pero me dije que de eso nada, quiero tralla de la dura que vienen elecciones.
He invertido 20 euros y mide una auténtica barbaridad. Es enorme. Lo cuento porque si eres de Almería y estás pensando ir a Ikea a comprarte una alfombra te voy a pedir que antes de ello lo pienses bien y valores darte una vuelta por Níjar para hacer una ruta de jarapas. Y por cierto, si vas a Níjar sigue las indicaciones de aparcamiento municipal, porque los listos como yo siempre buscamos ese lugar perfecto al margen de la señales para aparcar, precisamente el sitio que luego resulta estar a tomar por culo de todo, cuando el lugar oficial te lo ponen a un paso de la plaza del pueblo. Y para más coña a dos metros del lugar en el que compré la jarapa, recuerden lo de enorme, porque la fui arrastrando como un auténtico guiri durante un buen rato.
Pese a todo, mi fallo en el aparcamiento me llevó a descubrir un obrador en el que me pillé un par de barras de pan de Níjar, que tiene fama y es otra de esas cosas por las que vale la pena darles una oportunidad antes que a Ikea.
Ahora bien, por qué mi jarapa es de pensar. Pues sencillamente porque tiene tantos colores que cuando la miras es imposible seguir concentrado en lo que estabas haciendo y eso, mira por donde, puede llevarte a descubrir que estás equivocado o no dejando espacio para valorar otras alternativas.
Por poner un ejemplo, imaginen que en vez de no comprarle la alfombra a Ikea les convencemos entre muchos de que como medida de apoyo a un país en el que no les va nada mal y dado que en esta provincia no hay centros de su marca, valoren la posibilidad de que la auténtica, genuina y original jarapa de Níjar sea uno de sus productos singulares de la próxima temporada, o de la siguiente ¿imposible? por qué, ¿por el hecho de no haberlo intentado nunca?.
Ayer probé una mantequilla salada francesa hecha con sal marina, es decir, mantequilla normal y sal gorda promocionada por Lidl. Ahora bien, que levanten la mano los que saben que las leches Exaga o Goleta son productos de aquí, de Almería, uno incluso de Níjar, ambos cien por cien naturales y a los que sólo les falta hacer mantequilla y ponerle piedrecitas de sal de Gabo de Gata para tener un producto único en el mundo, tan único que sería como las jarapas, que o son de Níjar o sencillamente son otra cosa, como el blanco Macael o el pepino de Almería…
Nos hemos jamado una crisis en la que no nos hemos parado a pensar que precisamente en nuestro entorno, en nuestro territorio, estaba aquello que nos permite ser diferentes, distintos, lo que nos puede hacer más o menos conocidos fuera de Almería y que al mismo tiempo son nuestros grandes embajadores, pero aquí siempre jugamos las mismas cartas. Tiramos de vídeos de Bisbal en internet, que me parecen fantásticos pero no infalibles, y una morterada de publicidad insustancial en los medios amigos que luego tienen que ayudar en las elecciones generales.
Les hago una apuesta. Imaginen que la oposición le pide a la Diputación Provincial que desglose medio a medio de comunicación lo que ha gastado en la campaña para la supuesta limpieza de imagen de las playas del levante de Almería, que más bien ha sido la campaña de señalar esas playas en las que ha habido problemas para que todos lo sepan bien, porque sus alcaldes ya no son del PP y empiezan a importarles un carajo.
Ahora bien, cuando tengan esos datos de dónde fue a parar el dinero y qué cantidad, verán que sobre todo en los medios nacionales la inversión les va a oler mal, pero muy mal. Aunque claro, para que ustedes lo sepan alguien lo tiene que sacar a relucir.
Igual a más de uno le falta también una jarapa de pensar.
Y eso sí, otro día les hablo del poncho tipo jarapa que me pienso comprar.
