jueves. 04.06.2026

Javier Salvador. Periodista

Así de fácil y así de sencillo, pero lo más cachondo, si hay algo de cachondo en todo esto es que no tienes que buscar en suburbios de una ciudad, sólo tienes que recoger tu coche, aparcado en el centro, para poder encontrar la oferta en el parabrisas de tu vehículo.

Vamos por partes, porque un pasquín publicitario como el que les muestro en la foto que acompaña esta bitácora puede ser escandaloso para algunos, doloroso para otros tantos, motivo de chistes, de reflexiones, un efecto de la crisis o sencillamente una consecuencia de las actuales políticas.

Nuestras protagonistas, supuestamente un grupo de cuatro chicas con nacionalidades española, colombiana, venezolana y thailandea, se montan lo que podríamos llamar un negocio para el que sólo les hace falta un piso de alquiler, tres teléfonos móviles y una tirada de pasquines para llegar rápidamente a los clientes objetivo. Eso de los anuncios en los periódicos es una mariconada en desuso que ya nadie mira e internet es una lotería, porque cada vez está más atomizado de anuncios de putas y puticlubs.

Pero ese pasquín no muestra otra cosa que una de esas realidades que no somos capaces de mirar cara a cara salvo que las publiquen como reportaje fotográfico en el New York Times o en el Washington Post. Lamentablemente es así.

Pero el problema es mucho mayor del que podíamos imaginar, porque hace tres o cuatro años nadie se acordaba se las prostitutas, sólo se sabía que había un montón y que ganaban dinero, mucho dinero. Pero qué pasa cuando ese montón pierde a la mayor parte de sus clientes porque, sencillamente o está en el paro o aquello que le han dejado de sueldo no le llega para desahogos sexuales. Pues la respuesta la tienen ustedes en forma de imagen y en esta misma página, es decir, que nos encontramos con esa realidad que no queríamos ver cara a cara, concretamente puesta en nuestro limpiaparabrisas.

Y ahora les propongo un juego un malvado, malévolo, pero que hay veces que da resultado.

Reconozcan abiertamente lo primero que han pensado cuando han visto la foto, la oferta en sí.

Los habrá, seguro que miren al cielo y rueguen al señor por ayudar a estas jóvenes para encontrar otro camino para la supervivencia. Pero también los habrá que piensen en que se trata de una salida a la desesperada de prostitutas "en paro"; otros dirán que ahí llevas dos raciones de iniciativa y emprendimiento; oportunidad para experimentar una fantasía sexual; riesgo extremo de quedarte sin chorra por meterte en terrenos más contaminados que Fukushima, y un largo etcétera.

Ahora miren a su alrededor y pongan en su mente la imagen de la primera y más cercana joven que tengan a su alcalde. Hija, hermana, sobrina, prima, pareja. Sí, que nadie se asuste, que todo puede pasar y no se pueden ni imaginar de la chicas que comercian con su cuerpo para costearse los caprichos mientras estudian o encuentran un trabajo.

Y lo peor de todo es que cabrones que paguen por ello no faltan.

Ahora, si quieren les meto un par de párrafos haciendo chistes sobre el pasquín o nos damos cuenta de que hay problemas que piden a gritos soluciones. Y uno de ellos es que hemos dejado a demasiada gente sin ninguna protección.

Y recuerden, 25 euros una, 50 dos chicas. Pueden sentir pena o asco, pero sientan algo.

Una chica 25 euros, dos 50
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad