jueves. 04.06.2026

Javier A. Salvador, @jsalvadortp

Hay que tener unos huevos como locomotoras para venir a Almería, a dos días de las elecciones generales para decir que se van a estudiar posibles soluciones con las que acortar los tiempos en las conexiones ferroviarias de la provincia que está en el extremo opuesto de Finisterre, tierra gallega del presidente en funciones del Gobierno de España. A la que por cierto llega el Ave. Y hay que ser muy sumiso, digámoslo así, para gritar de júbilo por el logro conseguido. Y así nos las van a dar todas aquí y siempre, en Almería, si nos dedicamos a excursiones de fiambrera y buen rollo para decir aquello de que el sur también existe.


Lo lamento mucho y tengo claro que a muchos de mis conocidos no les van a gustar estas líneas, -mis amigos ya me conocen y saben perdonar-, pero es tan encomiable como inútil la labor que la denominada mesa del tren viene realizando para conseguir llamar la atención cuando la vía de alta velocidad que debía llegar a Almería en 2016 está parada desde hace cuatro años, los mismos que Mariano Rajoy Brey, protector de Bárcenas, Barberá y coleguita de Rato, entre otros ilustres, lleva en la presidencia del Gobierno.
¿Quieren una solución? Que la mesa del tren ponga encima del tapete del velador un documento, un memorando de entendimiento entre cada uno de los partidos que concurren a las elecciones y la plataforma reivindicativa en el que quede retratado, por escrito, quién se compromete, a qué y para cuándo. Y como a todos los partidos les gusta mucho esto de la foto y la oficialidad, que lo hagan en público, si quieren ante notario que seguro que hay alguno que está dispuesto a hacer de fedatario gratis para un momento histórico.


Un compromiso escrito queridos vecinos, que las palabras se las lleva el viento y de eso, en Almería, hay mucho y de continuo.
Pero no, al final caeremos otra vez en la trampa y el cebo de esta nueva operación de despiste va a ser el puerto ciudad, en el que una autoridad portuaria que no se sabe en qué bando juega, acordará en breve con el Ayuntamiento de Almería, otra vez, la reactivación del proyecto. Es posible que esta vez se llegue a la creación de un órgano cualquiera para ejecutar el gran plan conjuntamente con tantos ministerios como sea necesario. Vamos, algo así como la sociedad que en su día se constituyó para ese inminente soterramiento de las vías del ferrocarril que lleva tanto retraso como el tren de alta velocidad o el único que tenemos en Almería para ir a Madrid o Sevilla. Y, hay que recordarlo, es el mismo del que nos venimos quejando desde hace más de diez años.
Seamos serios por una vez en nuestra historia y no hagamos de las necesidades perentorias de la ciudad, de la provincia, un juego de egos en el que viejas glorias intenten, ahora, encontrar un nuevo podio desde el que poder exhibirse.


Llegan las elecciones generales y ya no importan los partidos, sino los compromisos reales, y hay que recordar que Almería sólo consiguió algo cuando plantó cara a todos los grupos políticos por igual. Y sí, se les obligó a cumplir si querían salir en la foto. Y sí, fue desde una mesa de las infraestructuras que murió el mismo día en el que los partidos ocuparon una silla en ella, pero dejando problemas como autovías y agua solucionados.
Almería necesita acciones urgentes y contundentes, y no nuevos escaparates para líderes incipientes con más canas que ideas ¿Duro? No lo creo.


Lo duro es tardar más de siete horas en llegar a Madrid en tren, más de cinco a Sevilla, o que un billete avión de última hora te cueste más 500 euros mientras diputados y senadores de una legislatura inútil y sin presidente pueden viajar en ese mismo avión, en los asientos de primera clase, mientras el resto les pagamos el billete.


Quieren jugar al juego de las reivindicaciones, pues menos trenes de paripé y más papeles encima de la mesa, y veremos qué candidatos de Almería están dispuestos a firmar compromisos con fecha y plazos, pero a costa de su propia dimisión si en tres años el partido al que pertenece gobierna o apoya un nuevo gobierno que no haya cumplido como mínimo con el 50% de lo pactado.
¿Y qué pactar? Sencillo. Tren de Alta velocidad y soterramiento o sacamos la estación del centro de la ciudad.
Y ni un paso atrás. Por ejemplo.

Un tren de paripés para Almería
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