domingo. 21.04.2024

“Esto es terrorismo sanitario Javi, nos están exterminahndo. Si esto no es terrorismo, qué lo es”. Pepe García, “El barbero”, es sin lugar a dudas una de esas personas a las que esta ciudad, nos pongamos como nos pongamos, le debemos buena parte de lo que somos, porque sólo unos pocos han tenido la paciencia de dedicar su vida a los barrios, a sacar a familias enteras de la marginación y hacer que figuras como Goytisolo, Valente y tantos otros viesen en Almería algo que valía la pena, un lugar por el que merece la pena luchar.

Pepe enfermó de cáncer, ya lleva varios en el cuerpo, pero es un luchador que no descansa, incapaz de tirar la toalla o dejar a nadie atrás, pero ahora ve que todo por lo que ha luchado en estos años “se va a la puta mierda”. Y si, lo escribo con esas palabras porque son formas de hablar, y que nadie se asuste, que no se puede tener la piel tan fina para leer, cuando luego eres capaz de insultar con la misma facilidad a un árbitro que a un presidente del Gobierno.

Desde hace dos meses, Pepe arrastra un resfriado severo que en sus condiciones se lo puede llevar por delante en cualquier momento, y después de años de lucha contra la dictadura en la clandestinidad, contra todos los partidos de todos los colores que no respetasen los derechos fundamentales de las personas, o no avanzasen en el desarrollo los derechos constitucionales especialmente protegidos, como la gratuidad de la asistencia sanitaria o la educación, le toca llamar a su médico de cabecera, de un sistema sanitario gobernado por el Partido Popular de Juanma Moreno, para que le digan a 18 de diciembre que sólo tiene dos opciones. La primera es esperar a que pase el día de Reyes para volver a intentarlo, y la segunda es ir a las siete de la mañana a la puerta del Centro de Salud que hay junto a la Comisaría de Policía de Almería, hacer cola y probar suerte para ver si consigue una cita de cara al día 2 de enero de 2024.

Obviamente si Pepe va a esa cola, lo más probable es que termine en manifestación, y él en la comisaría, porque no entiende cómo se ha permitido desde la calle, desde las familias, desde cada casa, que se destruya algo tan básico como el sistema sanitario público.

A Pepe no le dan cita porque en su Centro Salud, el que se supone que es su médico de familia, no está hasta después de Reyes. Igual llega o igual no, pero antes le veo en la puerta de la Delegación de Salud haciendo un llamamiento a la conciencia ciudadana sobre lo que nos están quitando a todos. Y como lo haga, en menos de cuatro horas esa llamada de atención sería una manifestación multitudinaria de gente humilde de barrios en la puerta de una delegación de la Junta. Y eso sí sería una manifestación y no la pancarta  que hace unos años colocaron precisamente en el mismo centro de salud al que tiene que ir Pepe, junto a Comisaría, para denunciar el retraso en la construcción de un materno infantil para Almería. Lo paradigmático de esta historia es que el mismo celador que ponía y quitaba esa pancarta, y que seguro que hoy será asesor o delegado de algo, podría ser quien ahora le dice a los pepes y pepas de Almería que pese a ser enfermos crónicos, críticos o de muy avanzada edad ya, sencillamente no hay médico.

La pregunta que hace unos minutos me hacía Pepe igual merece una reflexión “¿Esto es o no es terrorismo Javi? ¿Nos están aniquilando?”.

Pero claro, parece que nos preocupa más Puigdemont o, con todos mis respetos, el puto ayuntamiento de Pamplona. Eso debe ser lo importante.

Terrorismo sanitario
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