domingo. 21.04.2024

Creo que en esto de entender la comunicación, la política, o el matrimonio entre ambos, que es como el fútbol y todo el mundo atesora ya desde nacimiento una enorme capacidad de análisis y raciocinio, nos hemos vuelto demasiado pijos. Ahora cualquiera te habla de la falta de relato, que es como cuando la gente deja de hablarte de un temporal de la leche para decirte que estamos en ciclogénesis explosiva. Para darnos de hostias.

El caso es que en un país donde hemos perdido el norte de lo que importa, realmente lo que me pide el cuerpo es que nos dejemos de tonterías y solucionemos el tema en plan hinchadas ultras de equipos de fútbol. Nos hacemos una quedada en una plaza, nos damos palos hasta en la foto del DNI y luego ya nos hermanamos y nos vamos de cañas, pero primero a puñetazos.

Y pongo ejemplos. Me cuesta mucho entender que una persona, amiga o conocida, me explique lo injusto que es una amnistía, cuando en la capital de provincia en la que ambos vivimos nos encontramos con que la alcaldesa, del PP, tiene una enorme lista de asesores, mayor aún que ningún otro gobierno anterior, y de los que buena parte de ellos tienen, oficialmente, un sueldo superior al que declara el mismísimo presidente de la Junta de Andalucía. Que manda huevos, porque Moreno Bonilla, por lo menos, es licenciado o graduado en algo.

A mí me preocupa más, aunque sea por envidia cochina, que unos tipos se levanten más de 70.000 euros al año con seguridad social y gastos aparte por la pura jeta, que el hecho de que a uno o mil cuarenta y un catalanes les beneficien con una amnistía o una cesta de navidad. Olé por ello se llamen Puigdemont o Sardá. Eso, me da igual. Eso no me afecta a mi entorno más cercano.

Y ojo con las tonterías que decimos porque los apellidos más comunes en Cataluña son, y por este orden: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez… ¿sigo?

Me afecta, dentro de ese entorno más cercano de mis preocupaciones, pagar, por ejemplo, 200 euros de seguro médico DKV al mes, porque no hay forma de sacar cita en mi centro de salud, y ya no te digo ver a un especialista. Aunque realmente ya no sé si es más difícil coger cita en lo público o lo privado, porque los dos están colapsados. Me molesta no hacer un máster en mi universidad cercana porque el Distrito Único andaluz me rechace, y que sin embargo me acepte la Universitat Oberta de Catalunya.

Me preocupa profundamente que la gente sea capaz de abstraerse de todo lo que realmente le rodea, como que nos han subido el IBI en Almería, el agua o que seamos una de las provincias más atrasadas en infraestructuras regionales, hasta el punto de que ahora ya no se habla de cornudos y apaleados, ahora se habla de sujeta banderas.

Por todo eso, cuando se habla de relato, de si no se ha explicado bien una cosa u otra, se me ponen los pelos de punta porque no hay nada que contar, solo hay que mostrar una y otra vez la realidad, y hacernos unas pocas preguntas profundas y sinceras.

¿A ti en qué te afecta la ley de amnistía? Que es muy distinto a si ¿Estás a favor o en contra de la Ley de amnistía?

Pero puestos a preguntarnos cosas preguntemos ¿Pagarías 6000 euros al mes a un asesor de un ayuntamiento? ¿Apoyarías un tranvía Almería- Universidad- Toyo- Cabo de Gata? ¿Prefieres soterrar la vía del tren o la Vía Parque para unir puerto y ciudad? ¿Estás de acuerdo en pagar más por el agua de tu casa que un agricultor para su invernadero?

A mí, sinceramente, me preocupa más eso que Puigdemont. Y mucho más el precio al que se ha puesto tomarse una copa de cerveza en Almería. Eso sí que es de juzgado de guardia, y yo diría que casi inconstitucional.

Sujeta banderas de Almería
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