Javier A. Salvador, teleprensa.com
Intentar pasar de largo por este proceso electoral es una enorme irresponsabilidad, pero intentar pasar desapercibido por este proceso electoral es sencillamente un acto de cobardía. Muchos dirán ¿cómo puede decir eso un periodista? Pues sencillamente puede, y es de esas cosas que únicamente se dicen durante un ataque de sinceridad o cuando estás harto, indignado. También es cierto que juego con ventaja, porque lo hago aprovechando que esto es una columna de opinión y no una información, aunque bien es cierto que dado el giro que se ha producido en el mundo de la información en los últimos años, se hace muy difícil separar opinión de información en cualquier medio de comunicación. Por lo menos en lo que a información sensible o estratégica para la cuenta de resultados se refiere, y el que levante la voz diciendo lo contrario sencillamente miente.
En España realmente mariconeamos mucho con este tipo de cosas, como objetividad y todo eso, pero si miramos un poco fuera de nuestras fronteras encontramos ejemplos como el de Rupert Murdoch, el tipo que más sabe de medios de comunicación en este mundo que conocemos. Así, sus medios, los principales en el Reino Unido, han pedido directamente el voto para un candidato dependiendo del interés territorial de la cabecera. Aquí en España también se hace, pero soterradamente, intentado engañar al lector, al oyente, mientras que allí se ejecuta la opción a las claras. Pidiendo el voto de cara, sin tapujos.
Lo que Rupert Murdoch nos enseña con esas prácticas, y hablamos de medios como The Sun y The Times en Reino Unido o The New York Post en E.UU, -que multiplican la audiencia de cualquier cuadernillo de nuestro país-, es sencillamente la importancia del voto, porque sea cual sea la opción que decidas lo importante es que votes. Puedes coincidir con él o no en su ideario político, en su forma de hacer, pero es coherente. Y no, no se trata de pelotas, se trata de coherencia, eso que el diccionario describe como actitud lógica y consecuente con una posición anterior
Tampoco es cierto que sea obligatorio tener mucho dinero para ser libre tanto en el pensar como en el hacer, sólo debes tener claros tus valores, y sí todos los tenemos, aunque algunos crean que no porque sencillamente no recuerdan aquella lista de valores fundamentales que te enseñaban desde pequeño y lo que significaban.
Por todo ello es bueno, saludable y necesario ir a votar. A quien te de la gana, pero ve y vota porque esta batalla la libramos entre todos.
Son tantas las preguntas, que ya es hora de contar con las respuestas, y quizás nosotros, desde la calle, seamos los que tengamos que asumir la responsabilidad de mantener la presión sobre los partidos, para que nunca más olviden ni por qué ni por quiénes están donde están. Pero si quieres tener derecho a queja ve y vota.
Ayer me hizo mucha gracia escuchar al secretario general del PP en Almería gimotear ese “todos vienen contra nosotros”, y lo hacía en un tono como si no entendiese el porqué. Estas elecciones se han tomado en las calle no como una oportunidad de buscar nuevos gobiernos, sino como el ansiado momento de echarles a él y los suyos. Y el porqué está clarísimo, después de años de verdadera tiranía en algunas administraciones, por lo menos en lo que yo conozco, que es el Ayuntamiento y la Diputación de Almería, no tienen derecho a hacerse los sorprendidos, sólo les queda pedir perdón por el daño que a conciencia han hecho a muchas, a cientos, a miles de familias.
Vota para que se vayan o vota para que se queden controlados por otros, pero vota, porque si no lo haces serás otro de esos que les ayudas a que el castigo que merecen les llegue en diferido, como el despido de Bárcenas, que todavía es capaz de volver al PP para hacer otra peineta más a todos los españoles.
