jueves. 04.06.2026

Javier A. Salvador, teleprensa.es

#SilaVidaesunViaje, Blanca, de Madrid, prefiere que no sea con Malaysia Airlines, y Almuz recomienda que guardes una bolsa bien dobladita por si tienes que vomitar. Otros opinan que de ser así, un viaje, la duquesa de Alba ya se ha recorrido cinco galaxias sin hacer parada de descanso y Alberto piensa que si la vida es tal viaje, se han ido sin él , pero otros creen que llevan exceso de equipaje.

Si la vida es un viaje Naomi dice que ella es el asfalto, mientras un chico cuyo nombre no alcanzo a recordar grita que no quiere bajar del tren nunca.

En muchas ocasiones podemos hacernos una composición de lugar, medir o tomar la temperatura de la calle siguiendo las tendencias en redes sociales leyendo los tweets que cada día millones de personas dejan como automuestra de que aún viven. Los hay que comentan con sentimiento, con ironía o que sencillamente eructan en apenas ciento cuarenta caracteres, pero guste o no es el modelo de comunicación más extendido, usado, compartido y, por qué no reconocerlo, una vía de escape que salta casi siempre a cualquier tipo de censura.

Pero las preguntas se hacen para contestarlas y ésta es muy concreta ¿Si la vida fuese un viaje? Particularmente creo que en ese viaje aceleraría lo máximo posible el presente para que pase rápido y podamos llegar a un futuro distinto. Es cierto que siempre se dice aquello que de aún puede ir a peor, pero dudo mucho que este constante maltrato despótico al ciudadano pueda tener mucho más recorrido.

Lo cierto es que sin dinero, libertades ni perspectivas una sociedad no puede avanzar y si leemos en las redes sociales el sentir de la gente encontramos precisamente eso: falta de dinero en las casas, sensación de haber retrocedido décadas en derechos y libertades y, lo peor de todo, una absurda resignación a que el futuro no existe.

Ahora, independientemente de las encuestas que darán el pistoletazo de salida hacia la cadena de convocatorias electorales que se sucederán en los dos próximos años, dejando a un lado quiénes son los más valorados, conocidos o queridos, el ciudadanos tiene la obligación, por una vez, de mirar a su alrededor antes de emitir su voto. Por primera vez, cada uno de nosotros necesitamos hacer un ejercicio extra, levantar la cabeza, salir de nuestro escondite y tomar decisiones no para uno mismo, sino pensando en todos y sin que nos cieguen las ideologías.

Si la vida es un viaje estamos en un momento del trayecto crucial, porque es ahora cuando toca definir un nuevo rumbo y tenemos que tener muy claro quién debe ser el guía y hacia dónde queremos que nos lleve.

Lo mejor de todo es que sabemos que los partidos pequeños no tienen capacidad para gobernar y que los dos grandes PP y PSOE han defraudado por igual en la gestión de la crisis. Ahora toca decidir a cuál de los dos se le pone compañero de viaje para que gobierne, porque ninguno lo volverá a hacer sólo en mucho años, y no nos engañemos, el más votado volverá a estar entre los dos grandes aunque reciban la mitad de votos que en pasados comicios.

Si la vida es un viaje…
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