Javier A. Salvador, teleprensa.com
El Partido Popular tiene la costumbre de poner en marcha su política de oídos sordos cuando se le viene encima el clamor ciudadano ante los casos de corruptelas, pero su aparente inmunidad a la ignominia le lleva a saltarse constantemente aquel refrán de que cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar, porque al final le viene el zarpazo. Como ejemplo local de no escuchar lo que decía la calle, en Almería, el mejor exponente fue Juan Megino y sus cuatro años como alcalde del PP, que llevaron directamente al sillón del primer edil al socialista Santiago Martínez Cabrejas y casi sin despeinarse. Pero ese mal no es sólo de provincias, porque la suma de todas ellas hacen un Estado y eso es lo que está ahora en juego, la jefatura del Gobierno de una nación que no puede permitirse cuatro años más de un presidente que cuando no se esconde tras un plasma lo hace tras su vicepresidenta.
Hemos vivido episodios que no se pueden olvidar precisamente en estos momentos, como el registro policial de la sede del PP con el caso Bárcenas o Gürtel, que tanto monta, monta tanto una red como el último de sus pelagatos. Rato, embajadores que cobran comisiones junto con diputados como el último caso que saca a la luz la Cadena Ser, la nacional, o escándalos locales como el protagonizado por los compañeros de caminata de Mariano Rajoy en Almería. Vamos a ver, que un alcalde de un pueblo como Olula del Río se permita hacer una obra antes de tener siquiera contrato de ejecución para ella no es más que una astilla de un árbol que crece torcido. Y lo peor de todo es que quienes mandaban o por lo menos un buen número de los que tenían capacidad de decisión lo dejaron crecer y crecer en esa dirección porque les interesaba la sombra que les iba dando. Y claro, a un árbol que daba sobres mensuales y en “B” nadie quiere cortarle la más mínima rama.
El día 20 de diciembre tenemos la oportunidad, todos, de mandarle un mensaje a Mariano Rajoy sin necesidad de usar el teléfono móvil y sin tan siquiera contar en nuestra agenda con su número de teléfono. Podemos decirle “sé fuerte Mariano” y podemos hacerlo conforme introduzcamos nuestra papeleta de voto en la urna y algunos hasta unos días antes, conforme depositen su voto en la oficina de correos correspondiente, en la embajada que les toque o allí donde sea necesario acudir para votar con el fin de hacer botar de nuestras vidas la política de oídos sordos.
En Almería el número 2 de la lista al congreso aparecía en los papeles de la Gürtel por su viaje a Disney organizado con la agencia de viajes de los chicos favoritos del PP de Madrid. También estaba en el ajo cuando Mariano Rajoy y Luis Bárcenas se mandaban mensajes de “se fuerte Luis”, porque los intermediarios de aquella operación de contención eran nada menos que Javier Arenas y su hombre de confianza, Juan José Matarí, según publicó en su día el diario El Mundo.
¿Creen realmente que les importa?
Pues no, y da la impresión de que las listas al Parlamento Andaluz o al Congreso de los Diputados se hacen en muchos casos en previsión de quién puede ser o no ser imputado, para que en el peor de los casos el aforamiento sea un cortafuegos que les permita ganar tiempo.
Y a fin de cuentas de qué nos vamos a asustar si Almería es la única ciudad de España que tiene a un alcalde, Ramón Fernández Pacheco, imputado por un delito electoral y ante ello también hacen política de oídos sordos.
El 20 de diciembre tenemos la opción de votar diciendo eso de ahora se fuerte tu Mariano, pero desde la oposición, o por el contrario jugar a la lotería y a unas malas seguir como hasta ahora, haciendo músculo del entrenamiento diario en la flaqueza, es decir, siendo fuertes nosotros.
Y si aún así no tienen claro qué es la política de oídos sordos quédense con una única cifra: 11.142,84 euros. Es el importe que el mismo día 20 de diciembre recibirá el presidente del PP de Almería, Gabriel Amat, en concepto de nómina y paga extra de la Diputación Provincial mientras los juzgados investigan la relación entre éste y toda una red de empresas de su familia con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, del que también es alcalde, tal y como publicaba no hace mucho El País.
Pensándolo bien, casi hacen más estos políticos para que Almería esté en boca de todos que David Bisbal con sus videos pagados desde la Diputación.
