jueves. 04.06.2026

Javier Salvador. Periodista

Después de escuchar detenidamente al todavía hoy, y dicho sea de paso y ya por demasiado tiempo presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, les prometo que no tengo claro si Luis Bárcenas, el ex gerente y tesorero del PP, era militante y senador de la formación de derechas, vamos colega de Rajoy, o un topo del PSOE en las filas del enemigo, porque no se pueden decir más gilipolleces en un determinado espacio de tiempo para desvincularte de lo que es imposible que te desvincules, de eso que llamamos nuestras responsabilidades, hechos y obras, y que a veces son recibidas de mil amores y otras como una verdadera putada. Y estamos en en el escenario de las putadas.


A Rajoy no le quedaba otra salida que intentar dar, por lo menos, la sensación ante la gente de que él, a título personal, es un tipo honrado. Pero si hace unos años no estábamos para presidentes al estilo bambi, tampoco tenemos tiempo hoy para ningún pan sin sal. Y un apunte para los que están todo el día con la presunción de inocencia en boca. Que sí, que nadie es culpable hasta que no se demuestra lo contrario, pero tampoco se es inocente por asegurar que uno no sabía que la pasta que se embolsaba era de dudosa procedencia. Y además ¿políticos hablando de presunción de inocencia entre ellos? ¿Sacamos hemeroteca, recortes de periódico?


Igual creen que nos hemos vuelto todos idiotas y que la pantomima del Senado ha calado entre los españoles, cuando lo único que ha calado, con aún más profundidad, es la ruptura entre calle y cámaras legislativas, porque millones de españoles ya sabían que la esperada comparecencia no serviría para nada.


Que no se equivoquen ni unos ni otros, porque al fin y al cabo, el ciudadano de calle como esa señora que el otro día puso contra las cuerdas al pleno de Cádiz, empieza a tener claro que el mejor político para sus intereses es el que menos robe, y eso ya es lamentable. Que trabajan para nosotros y aún no se han enterado.
Pero se tienen que enterar.


Verán. En estos momentos en los que al PP le quedan pocos seguidores incondicionales que no tengan cargo con sueldo, la gente empieza a hacer diferencias tan básicas como la siguiente. Y saco conversaciones de redes sociales, citas de esas que tanto le gustan al amortizado Rajoy.


Por ejemplo, existe la creencia de que el PSOE vaciaba las arcas del Estado y administraciones generando puestos de trabajo a dedo, subsidios, pensiones y otros usos hasta llegar a la figura de los llamados paniaguados. Estómagos agradecidos cuyo único objetivo era llevarse una paga mensual por cualquier trabajo y conseguir que sus hijos estudiasen una carrera. En el lado opuesto, la gente que ahora se desvincula del PP lo hace porque era el partido alrededor del cual creían que iban a hacerse ricos. De la noche a la mañana todos convertidos en empresarios para darle servicios a las administraciones públicas, pero no ha sido así ni antes con Aznar ni ahora con Rajoy. La verdad es que entienden que han sido utilizados para beneficio de unos pocos, muy pocos y en cada provincia algunos, que se han hecho ricos pero ricos de vedad, y el resto no han olido ni la mantequilla que le untan a las tostadas.


Dos formas de ver no la política, sino el uso que de ella han hecho los partidos hasta ahora.
Y si analizamos la situación, con las dos manos sujetando bien la cabeza, y nada de tocarse el corazón u otras partes nobles que nos apetecen sujetar al hablar de políticos, descubrimos que es la pura, jodida y perversa verdad.


Verán, por si aún no se han enterado.
Luis Bárcenas es el extesorero del PP. Fue gerente del partido y también senador, un cargo que se le da a una persona después de pasar por un proceso electoral para el que los partidos ponen en las listas a sus mejores hombres y mujeres, a los de confianza. Bárcenas entre ellos. Que se sepa ha llegado a tener más de 45 millones de euros en cuentas oscuras, ocultas, dinero sin declarar. Era el encargado de pagar los sobresueldo a todos sus colegas de partido. Mariano Rajoy y Javier Arenas entre ellos, según dijo el pájaro al juez.


Bárcenas no es del PSOE, ni es un espía de IU y la responsabilidad de lo que ha hecho sólo la puede asumir un partido, y ése no es otro que el Partido Popular.
Punto y final.


Mariano vete ya y no mires atrás y dile a Soraya, tu vicepresidenta, que se meta el móvil por donde le quepa, del bolso, que una sesión como la del Senado es para prestar atención a lo que dicen los representantes de los ciudadanos, no para estar enganchada al whatsapp como vía de escape para no dar la cara.

¿Pero Bárcenas era del PP o del PSOE?
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad