miércoles. 03.06.2026

Javier Salvador. Periodista

Semana tras semana veo fábricas y almacenes que casi suplican un mínimo de actividad, una mera justificación para no tirar la toalla de manera definitiva. Paradójicamente todos buscamos la forma de encontrar un camino que nos permita tener la más mínima esperanza de recuperar sólo eso: esperanza. Ahora resulta que pensar en soluciones parece un exceso de ingenuidad.

Y mientras todo esto sucede, cuando todo se desmorona porque sencillamente nos faltan huevos para plantar cara a esos que nos roban hasta las ganas de vivir, tu hija va un mediodía cualquiera y te pregunta ¿papá es verdad que habrá una guerra?

Hace un par de años hablaba con un amigo de que toda gran crisis económica siempre termina en una guerra y los mejores ejemplos son las dos grandes contiendas mundiales que han marcado la historia de la humanidad. Todos creíamos que la llamada primavera árabe iba generar ese gran escenario bélico pero los verdaderos analistas siempre han mirado hacia Corea del Norte como más que posible origen de nuestro mayor y más inmediato problema.

Dicen que el régimen de Pyongyang tirará de una guerra suicida para morir matando, ya que saben, son conscientes, de que su modelo no se sostiene. En este mundo ya no caben las dictaduras, los regímenes autoritarios. Pero ¿realmente la cúpula político militar del país oriental estará dispuesta a inmolarse?

Y ahora imaginemos que sí, que comienza una contienda. Corea del Norte ataca a Corea del Sur y la respuesta es tan inmediata como contundente. El apoyo de EE.UU a su aliado del sur se equipará al de China a su aliado del norte. Ninguno interviniendo directamente pero sí tras el telón jugando un pulso con excelsa elegancia porque no olvidemos una cosa, por encima de las ganas que unos y otros se puedan tener están los intereses de deuda que existe entre unos y otros.

Enmedio de todo este embrollo estamos nosotros, en nuestras casas, a la hora de comer, intentando pillar el cachode  atún que a ti siempre se te escapa de la ensalada y que tus hijos siempre cazan a la primera y uno te pregunta ¿Es verdad que habrá una guerra?

En mi caso respondí a mi hija que sí, que es posible, y que lo único que nos puede salvar es que se centre en ese lado del mundo, pero afectarnos nos afectará a todos. Y sí, es cierto que las guerras también generan grandes beneficios económicos, pero que nadie se equivoque, que será para unos pocos y su efecto positivo, si en conciencia podemos decir que lo hay, será lo único que no nos afectará. Pero claro, una guerra implica muertes, muchas muertes.

Un sector de la población habla de guerra, y no imaginé que la preocupación o el morbo en la calle fuese de tal magnitud que directamente se ha colado en los institutos y con ello se ha convertido en caso de conversación y debate.

Ahora bien, lo que realmente me sorprende de esta situación es que seamos capaces de debatir y conversar hasta con cierta pasión de un problema que se sitúa a más de 15.000 kilómetros y nos de pereza hablar de lo que pasa dentro de nuestras fronteras. Pero así somos y así debemos aceptarnos.

¿Papá es verdad que habrá una guerra?
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