Javier Salvador. Periodista
Una de las medidas menos inteligentes que le he visto al PSOE en muchos años, y la verdad es que tropezones gordos ha tenido, es ponerse a joder precisamente en estos momento a la Iglesia católica como institución.
Verán, yo no soy un católico practicante porque no comparto el actual modelo de gobierno de la Iglesia como institución, pero eso no quiere decir que me dejase mi Fe por el camino o que no sepa reconocer lo que la Iglesia, como institución y pese a su modelo de gobierno, es capaz de hacer.
Y al PSOE hay que decirle muy alto y muy claro que no pueden pedir ahora lo que no han tenido huevos de plantear ni en los últimos ocho años ni en los tiempos de González, quien parece que no dejó como herencia grandes dosis de inteligencia entre los suyos.
Y sí, era muy divertido zumbarle a la iglesia y sobre todo cuanto tenía voceros del tipo Jiménez de los Santos, porque quien ataca tiene que estar dispuesto a recibir, pero ahora, en tiempos de crisis, cuando están centrados en sus urgencias reales pues son ellos los que atienden a esa extrema pobreza a la que no llega el sistema, cuando son ellos y sus voluntarios los que cuidan de esos inmigrantes de los que ya nadie se acuerda, de que las putas que están en las calles por lo menos usen condones o que los hijos del yonqui por lo menos tengan un litro de leche por las mañanas, ahora, precisamente ahora no es momento de hacer el chorra.
Y no es momento porque si hace unos años esas personas eran una minoría residual, ahora son multitudes y cada vez que se recorta por arriba se agrandan las cifras por abajo, pero aún no he visto nunca a los señores diputados del Congreso trasladar su lujosa cafetería a la calle y ofrecer un café y un bollo a los pobres ni por Navidad, cuando a diario hay miles de centros anónimos de Cáritas, por poner un ejemplo, donde se llena el carrito de la compra a familias que hasta hace poco viajaban en las vacaciones, tenían coche de gama alta y regalaban a sus niños una PlayStation por las buenas notas de final de curso.
Que el PSOE se meta en estos momentos en pedir que la Iglesia pague IBI es abrir la puerta a pedirles que ellos se dediquen a política por vocación y no por un sueldo mientras no bajemos de los 2 millones de parados, porque hasta ese momento podemos entender que los políticos no se ganan el sueldo.
¿Lo he dicho todo más o menos claro?
