jueves. 04.06.2026

Javier A. Salvador, periodista

Por qué le llamamos escrache. Sencillamente le llevo dando vueltas a esta duda desde hace días y claro, si buscar en internet el origen etimológico de la palabra con lo más que te encuentras es con unas pajas mentales tan grandes con un granero, pero bueno se supone que tiene parte de su origen en lenguas occitanorromances (para descojonarse). Lo cierto es que parece que los primeros en poner en práctica este tipo de protestas, que no son más que una severa tocada de las partes nobles a las víctimas sin que medie contacto físico alguno, fueron los argentinos. Y bueno, esta parte sobre el origen es la que más me creo porque de sobra es conocida esa capacidad de todo buen argentino para tocar las pelotas, y por cierto, no pienso pedir perdón a los argentinos por llamarles tocapelotas hasta que no planten cara a La Vieja o nos ayuden a aligerar el peso de nuestros políticos y no de nuestras petroleras. Porque claro, expropian YPF, pero también podrían llevarse por delante esas fincas, urbanizaciones y propiedades que innumerables políticos españoles tienen en aquellas tierras y que han sido adquiridas con dinero de origen poco claro. Y si no saben por dónde empezar aquí tienen mi correo electrónico, que ya les paso el nombre de unos cuantos para que los cotejen en sus registros de la propiedad, que sorpresas y gordas se iban a llevar.

¿Se imaginan escrachear a los políticos españoles dando a conocer sus propiedades en el extranjero? Esa jugada sería divertida de verdad, sobre todo cuando intentasen dar explicaciones del tipo ¡no era una nómina, sino un despido en diferido!

Pero volviendo al tema que nos ocupa, los controvertidos escraches. Lo cierto es que opiniones hay para todos los gustos y realidades una sola, y me explico. Si los políticos no hubiesen perdido el afecto, cariño y confianza de los españoles, no habríamos llegado a este punto en el que, además, se les ha perdido todo el respeto. Y claro, eso que llamamos respeto no te lo dan con un acta de diputado o senador por estar a la sombra de un líder nacional que gana las elecciones, sino que se tiene que ganar día a día y en tu entorno más cercano.

Pero también podríamos pedir a los políticos que diesen la cara ante esos manifestantes y que en vez de poner entre los dos bandos un cordón policial, igual es más sensato, sencillamente abrir mesas de conversaciones y negociaciones, abrir el diálogo, pero no montar una reunión para hacerse una foto, sino cientos de ellas para llegar a todo barrio y plaza donde exista gente que quiera una explicación, porque políticos con sueldo los hay de sobra. Pero con las tardes ocupadas, muy pocos.

Dicho de otra forma, que los políticos monten sus propios grupos de escracher para combatir a los que ya existen, pero desde el diálogo. Y bueno, si quieren liarla, pues que cojan al tipo de este Mallorca que les quiere untar la cara o que sigan metiendo por medio más y más policía en vez de sillas donde sentar a ambas partes y calmar los ánimos.

También es hora de que los políticos españoles se aprendan aquello de la productividad, vamos que no se les paga para ir al congreso y votar, sino para representar a la gente y llegados ahí deben entender que si no se escucha no se representa. Pero si creen que vale con el resultado que se obtiene cada cuatro años y que entre unas elecciones y otras no hay que revalidar esa confianza, más aún cuando según las encuestas a día de hoy no sacarían ni la mitad de diputados, entonces sí que se merecen los escraches y toda tocada de pelotas que cualquier loco pueda inventar, porque no se puede pedir respeto al pueblo cuando no se respeta al pueblo.

Pero claro, a los políticos les molesta que les presionen y que les persigan, pero cuando ellos no pagan, presionan a otros para dejen de ser tus cliente, te censuran pasándose los derechos fundamentales y constitucionales por el forro de eso, de los pantalones, o te ponen al primo policía dando vueltas a tu alrededor para ver si te cascan un par de multas, eso no es escrachear ni nada, es directamente acción de gobierno. Y eso pasa en Almería y ningún fiscal ha venido a preguntar nunca nada.

Dicho de otra forma, al gobierno y a sus diputados, a este PP, les molesta que les hagan a ellos lo que ellos han estado haciendo desde hace tiempo con quienes no eran o son de su cuerda.

No es escrache, es revancha
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