martes. 27.02.2024

¿Qué significa realmente aspirar a una España sólida y unida en el contexto actual? Para comprender las expectativas planteadas desde la Casa Real, debemos primero identificar y aceptar las raíces de la división que han perturbado el equilibrio histórico de nuestra nación.

El desafío que enfrentamos no es solo reconocer estos orígenes, sino también tener la valentía de abordarlos. Históricamente, la fragmentación de España no ha sido un fenómeno espontáneo, sino el resultado de decisiones y acciones específicas. Sin embargo, hasta que no aceptemos y abordemos estas causas subyacentes, cualquier esfuerzo de reconstrucción será como construir sobre arena.

Esta reflexión nos lleva a cuestionar si el objetivo debe ser simplemente una "España unida". Más bien, parece que el enfoque debería estar en fomentar una sociedad que esté dispuesta y capacitada para embarcarse en este viaje de reconstrucción. La "sociedad", definida como una agrupación de personas con el objetivo de lograr fines comunes, difiere del concepto de "país", que implica características geográficas y culturales definidas.

Es crucial entonces, identificar a aquellos que realmente buscan estos ideales de unidad y solidez. Por un lado, tenemos a quienes desean preservar y fortalecer el tejido social y político de España. Por otro, están aquellos que buscan moldear el país según sus propias ideologías, a menudo secuestrando símbolos nacionales para propósitos que desvían de estos ideales.

En España, hemos visto cómo se criminaliza o se desacredita cualquier intento de reconstrucción basado en el consenso y el perdón. Las decisiones y acciones no deberían estar dictadas solo por mayorías parlamentarias, sino también por un compromiso con el bienestar colectivo. La Casa Real, lejos de ser un simple vestigio de la monarquía, debería desempeñar un papel activo en este diálogo nacional, trascendiendo su tradicional silencio y ofreciendo una voz que desafíe a aquellos que falsamente se atribuyen la representación de la españolidad.

El primer paso hacia la sanación es reconocer el problema en su raíz y luego actuar en consecuencia. Esto incluye aceptar principios fundamentales como la soberanía nacional residida en el pueblo español, y que la Monarquía parlamentaria de España debe operar bajo las normas y decisiones del Parlamento.

España se define como una patria común e indivisible para todos sus ciudadanos, que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de sus diversas nacionalidades y regiones. Sin embargo, frente a amenazas constantes, pocos están dispuestos a ofrecer la otra mejilla. Se necesita valentía para promover la unidad y la solidaridad en tiempos de división.

Quizás es hora de discutir abiertamente sobre temas como la amnistía o la aplicación del artículo 155, y si la solución pasa por medidas punitivas o conciliatorias. Debemos reflexionar sobre cómo alcanzar ese ideal de unidad y solidez, reconociendo quienes contribuyen a la construcción y quienes a la destrucción de nuestra sociedad.

Mejor sociedad sólida y unida
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