Javier A. Salvador, periodista
Insistentemente muchos de ustedes, los lectores de teleprensa.es, me dicen una y otra vez que están cansados de que en muchas ocasiones, la mayoría de las veces, hablamos de políticos, de malos políticos que a la mayoría de ustedes les traen sin cuidado. Prefieren, en definitiva, que hablemos de otras cosas y nosotros les hacemos poco caso. Igualito que hacen los políticos.
Es cierto que los periódicos dejaron contar hace mucho tiempo las cosas que suceden en las calles y de hablar de aquello que le preocupa a la gente de a pie para sencillamente convertir el especio mediático en una conversación privada entre medios de comunicación y administraciones públicas. Hay veces que creo que sólo escribimos para ellos y, sobre todo, estoy convencido de que ellos sólo actúan de cara a la galería y para salir guapos en la foto que sólo verán sus adeptos, y siempre sin llegar a leer tres líneas de lo que cada uno dice.
Olvidamos, constantemente, que hay cosas mucho más importantes que las malas políticas y los peores políticos que las idean. Pero de vez en cuando aparecen esas personas geniales, esa gente callada, constante, acostumbrada a trabajar contra viento y marea, que por unos segundos te devuelven a la realidad y sólo en ese momento te dices a ti mismo ¡joder, nos lo estamos perdiendo!
Una de esas personas es artista, galerista, comisario… Fernando Barrionuevo, una de las personas que más admiro de esta Almería nuestra y de parte del extranjero por su tesón, y a la que profeso un enorme cariño desde hace muchos años precisamente porque es una jodida hormiguita que se empeñó hace años en hacer entender a todos sus paisanos que la cultura, en Almería, existe y es de calidad. Cierto es que he visto a pocas personas hacer lo que él, ganar fuera de aquí para luego venir aquí e invertirla en eso, en hacer más cultura, pese al maltrato generalizado y constante que le hemos brindado todos los medios de comunicación.
Pero claro, Fernando habla de cultura y no de política, y además pide espacio y dedicación, pero no pone publicidad y eso y medio de comunicación al estilo de los últimos 15 años no casa muy bien.
Lo cierto es que el otro día y después de muchas invitaciones, fui a una de sus exposiciones. Esta vez en el Museo de Almería, de nombre Itinerarte y en la que ha reunido lo que para él está entre lo mejor y quienes más lo merecen.
Lo que más me gusta de este tipo es que tiene la suficiente autoridad en su campo, y es tan consciente de ello, que puede elegir prácticamente lo que le salga de los huevos porque nadie va a conseguir nunca acercarse lo más mínimo al nivel de su criterio, y eso que a mi lo que más gusta de su conocimiento es la simplicidad con la que es capaz de explicar qué es el arte, la cultura o qué puedes encontrar en una obra y eso es, sencillamente, genialidad.
Es cierto que de una exposición deben resaltarse las obras que en ellas se exponen, pero quizás hay momentos en los que puede que lo importante no sea precisamente eso, sino el hecho de haber conseguido que lleguen hasta ahí, en ese formato, y para eso hace falta mucho Barrionuevo.
Verán, por primera vez en mi vida he visto el museo de Almería lleno, vamos que no lo visitaba tanta gente a la vez desde que vinieron los príncipes de Asturias a su inauguración.
Por supuesto más gente que en un pleno, que en un mitin con bocadillos y autobuses de jubilados y que en una sala de cine últimamente. Y que nadie crea que había otra cosa que eso, arte, cultura y tesón, mucho tesón por hacer que arte y cultura tengan espacio propio en Almería.
