jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, teleprensa.com

Reina Felipe de Borbón. Felipe VI en las tarjetas de felicitación de navidad y todas esas cosas oficiales y de vital importancia para nuestro modo de vida que tienen encomendadas la Casa Real.  Pero esa maldita roja,- y no hablo de la chica que quería gritar “España mañana será republicana” al paso de la comitiva real y a la que obviamente no dejaron, pues no era ni el día ni el lugar- le ha jodido la fiesta a la familia real, y eso tiene mucho que analizar.

Qué importancia le ha dado la ciudadanía a la coronación del nuevo monarca. Pero quizás la pregunta que hay que hacer sea un poco más larga, por qué creo que la  verdadera clave es si esto le importa  a mucha más gente de aquellos que se oponen a este modelo de estado o a la minoría que le apoya. Porque esa mayoría silenciosa no se pronuncia por el mero hecho de que no le importa, no se identifica con ellos y cualquier cambio lo daría por bueno, ya que no ve utilidad al modelo actual.

En un país donde hoy es más importante defecar mentalmente en la estirpe de los jugadores de la selección, acordarse de la hora en la que el seleccionador decidió cederle el lugar de honor en su delantera a un recién llegado y que de español tiene más bien poco, puedo asegurar y aseguro que hay una total desconexión entre lo que Moncloa y sus medios entienden como prioritario y lo que realmente ocupa y preocupa a la gente de la calle.

En todo este embrollo hay algo que me ha llamado especialmente la atención durante estos días. Por una serie de motivos profesionales en algunos casos y por el mero placer de reencontrarme con viejos amigos, he mantenido un mayor nivel de contactos con gente que perfectamente podemos definir como conservadores o muy conservadores que me preguntan a mi, un socio liberal convencido, sobre mi opinión sobre el convulso momento actual para decir a continuación “se va a liar y no, no hay marcha atrás”. Y claro, cuando quienes han defendido a capa y espada, por propios principios, valores que creían identificar en el partido en el Gobierno y que ahora se sienten en tierra de nadie, te das cuenta de que algo está pasando. Pero no es un problema del PP, porque el PSOE le pasó con IU y a éstos, lo quieran reconocer o no, con Podemos.

También podemos hacer oídos sordos y hablar de roja, comentar algo sobre la coronación y seguir trabajando que es, en definitiva lo que nos permite comprar y pagar.

Y claro, si todo se reduce a comprar y pagar, porque de ese sencillo ciclo sale absolutamente todo, te das cuenta de que realmente el poder no radica en la Corona, el Gobierno o la judicatura, sino en el conjunto de los que compran y pagan.

E igual es importante que tengamos en cuenta que tu también reinas en tu casa, pero en grupo y llegando a consensos lo hacemos en todo el Estado, el problema es que no valoramos lo que hacemos y valemos, ni tan siquiera cuando votamos.

Pero vamos, que entre corona, resaca de la corona, roja y ponerlos a parir por lo que iban a cobrar, mejor dejamos asuntos como desempleo, derechos sociales y corrupción política para después de verano. 

Para cuando llegue la fresquita.

Maldita roja que eclipsa al Rey
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad