jueves. 04.06.2026

Confieso que debo ser muy torpe, porque aún no me he enterado de qué culpa tengo yo, autónomo, que viajo tres días en semana y también pago gasolina, de que a un camionero no le salgan las cuentas en su empresa, porque no son trabajadores, son empresarios autónomos los que protestan, con vehículos propios que cuestan una media de 135.000 euros, es decir, que con menos de la mitad te montas una zapatería si no te gusta el sector en el que estás.

No entiendo este concepto que intentan imponer de cierre patronal en el sector del transporte, y mucho menos aún que una organización que se denomina plataforma, con sede en una gasolinera de Lugo, y que no tiene representación legal suficiente para sentarse en las mesas de negociación estatales, porque hay unas reglas de juego en esto de la representación sindical o patronal, imponga que o están ellos o no vale el acuerdo.

En todo este lío lo único claro es que se están pisoteando los derechos constitucionales de muchísimas personas y no precisamente los de los camioneros, sino los de sus víctimas, que somos la población.

Podríamos solidarizarnos con cualquier causa, pero cuando la protesta sea justa y equilibrada, y esta no lo es, porque sencillamente es lo más parecido a la kale borroka que se ha visto en este país en los últimos quince años. El daño y las pérdidas a otros sectores, a sus propios clientes, es mayor que cualquier pretensión que puedan tener, y no me entra en la cabeza que la Guardia Civil, el ejército o quien sea, no los quiten de las carreteras y dejen circular a las empresas que quieren trabajar por derecho propio. Ya se hizo cuando los controladores aéreos intentaron secuestrar el país, y va siendo hora de que vuelva a hacerse.

Si no te gusta ser camionero cambia de trabajo, y si no tienes preparación o estudios sencillamente te pones a ello, que nunca es tarde para coger los libros y darle un giro a tu vida, pero imponer a los demás tu problema por tus santos cojones, porque tu camión es más grande que mi coche y eres capaz de ocupar más carretera, por ahí no cuela.

Tenemos que empezar a enterarnos de qué va esta historia, porque al final pagamos los de siempre. Ni es momento de esto, ni son las formas de hacerlo, y si hay algo que reprochar es que las Fuerzas y Cuerpos del Estado no actúen con severidad ante un hecho incuestionable, como es la alarma social que están provocando.

Resulta que ellos dicen que reniegan de un gobierno de izquierdas porque todo son subsidios, ayudas y costes para el Estado, y ahora vienen estos mismos de la ultraderecha precisamente exigiendo eso, ayudas y subsidios a sus empresas porque les han subido la gasolina, cuando vienen pagando esos mismos precios nada más cruzar los Pirineos. Pero allí no se quejan.

Igual, solo igual, la solución no es bloquear al país sino imponer tu, en la libertad de mercado que tienes, el precio que crees razonable por tu trabajo, y si no te lo aceptan negocia o convence a los demás para que no carguen allí. Eso sería lo valiente. 

Lo cobarde es bloquear por la fuerza las necesidades de una población en, posiblemente, uno de los momentos más difíciles de nuestra historia, con una guerra en Europa y después de dos años de pandemia. Esto no es normal y requiere medidas excepcionales.

Kale borroka camionera
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad