jueves. 04.06.2026

Javier Salvador. Periodista

Hace unos días un amigo que sabe un huevo de esto del periodismo hizo una prueba, una pequeña investigación casera sobre las cosas que interesan a la gente, a los lectores de internet y su sorpresa fue que ninguna de las noticias más leídas correspondía con los titulares de las principales noticias de la jornada. El domingo decidí hacer la prueba y mira por donde, la cosa no variaba. El día que Rubalcaba tomaba las riendas del PSOE lo más leído eran informaciones sobre Piqué y Sakira, las trampas de photoshop para dejar a las chicas aún más bellas y perfectas, la nieve en Catalunya y otras por el estilo. Se escapaban informaciones de calado, pero claro, la pregunta es ¿De calado para quién?


En los tiempos de Aznar lo que se decía o hacía en EE.UU. iba a misa en España y es muy recurrente tirar de eso de “según el NY Times” cuando te interesa el sentido de la información, pero precisamente este fin de semana el periódico neoyorquino, uno de los más importantes del mundo, editorializaba sobre un asunto que en España parece que nos asusta mirar de frente y por ello preferimos hacerlo de reojo. Puedo estar de acuerdo en que una editorial en una página 10 no es de las más importantes, pero si es el NY Times, es otra cosa. Y en ese texto en el que el periódico muestra sus apoyos o lo quita, se habla de este país, y de lo que está sucediendo en las salas del alto tribunal español. Se dice, literalmente, que es una barbaridad y que si bien nunca debió abrirse ese proceso, ahora toca cerrarlo con un único veredicto posible, la absolución.


Y el dato está claro, hablamos de una época que nuestros mayores quieren olvidar, pero es imposible dejar atrás más de 100.000 desapariciones cuando por mucho menos hemos abierto fosas comunes en otros países. Es imposible que se pueda aceptar que grupos de extrema derecha, ésos añoran los tiempos de la dictadura, puedan darle lecciones a la democracia y sentar en el banquillo de los acusados a un juez que tendrá sus más y sus menos, pero que ha sido y es un referente para los jueces de todo el mundo.


Esta barbaridad hay que pararla sea como sea, pero sobre todo debe ser cuanto antes, y por una cuestión muy básica. Hasta ahora todos hemos permanecido un poco al margen de la historia de dictadura, no hemos entrado a fondo en las cuestiones de peso, que las hay como saber por ejemplo quiénes fueron aquellos que se aprovecharon de los años de corrupción de la época y se adjudicaron grandes fincas y otros bienes. Pero sin llegar a ello, sin que jamás vean la luz las barbaridades que se cometieron, lo que está claro es que un proceso como éste trae un debate a la calle que tal y como está el patio puede convertirse en el más leído durante semanas y ese debate no será otro que decidir de una vez si hubo o no crímenes contra la humanidad durante la dictadura y si su principal responsable no fue el mismísimo generalísimo.


Ojo al dato, que el patio se está caldeando y a las generaciones actuales les cuesta muy poco poner estos debates en la calle. Y creo que la derecha perdería por goleada.

Garzón en el NY Times
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