Javier A. Salvador, teleprensa.com
Parece que aún los hay que no se han enterado muy bien de lo que va esta película de las elecciones municipales, del caso del Partido Popular y de la pérdida de votos. Pues bien, les voy a contar eso que el ciego no quiere ver. Los actuales líderes populares no rascan bola entre la gente joven y lo saben. Resulta que los hijos de sus votantes de siempre, familias de clase media alta, ahora votan a partidos de izquierdas, Podemos o como se les llame, quizás por rebeldía con su entorno familiar, quizás por hartazgo ante un talante que a lo más que llega es a decir que el contrincante “tiene caca”.
Y manda cojones, yo también me iría.
Pero ese votante de toda la vida, residente en el centro de la ciudad, en zonas acomodadas y podríamos decir que hasta privilegiadas, está hasta el gorro de ser engañado. Ese votante incondicional ha visto cómo un grupillo de recién llegados muy mediocres, están ocupando puestos de trabajo que perfectamente podían ser para sus hijos o nietos en compensación por su añeja lealtad. Pero no, en el PP las cosas no funcionan así, moja el último que llega porque es mas fácil para el perro viejo de la política agrupar en su entorno a personajillos sin familia política, que bajo ningún concepto puedan crear una corriente o grupúsculo. Obviamente para estos perfiles buscan personas que necesitan ese sueldo para vivir y que carecen de una estructura de lazos de sangre con poder adquisitivo suficiente para cubrirle las espaldas o apoyarle económicamente en una rebelión congresual. Por ejemplo.
Todos esos votos que aún no se tiene muy claro dónde van a ir también han tenido su particular recorrido. Así, entre esas muchas historias que consigo recopilar para hacerme mis particulares composiciones de lugar, me encuentro cada vez con más frecuencia a ese elector que en su juventud confiesa haber votado al PSOE, que luego se fue al PP como señal de madurez y como salvaguarda de la situación y estatus a la que aspiraba o que pretendía mantener. Y precisamente es ese que ahora, y aquí está lo interesante, ve una salida a su sobredosis de madurez en Ciudadanos e incluso intenta quitarle la capa de barniz rojo a los socialistas para convertirlos en su particular esquema en algo más morado, más al estilo de los laboristas británicos o demócratas americanos que sí, que son de los mismos, sólo que los otros dejaron de llamarse de izquierdas hace mucho tiempo para ser un centro comprometido con las políticas sociales.
Así el patio, el problema con el que se encuentra el Partido Popular es que el voto que pierde se multiplica exponencialmente día a día porque cada vez es mayor el interés por echarles entre sus propios fieles de toda la vida. Ahora bien, también es cierto que una de las grandes virtudes de este partido es no inmutarse de los rayos y truenos que caigan a su alrededor. En Almería, por ejemplo, el mismo vicepresidente de la Diputación Provincial que hace unos años denunciaba el supuesto expolio de la diputación por facturas sin control, ha sido pillado por Izquierda Unida en exactamente las misma prácticas que él denunciaba. Es decir, dobles facturas que ahora resulta que no pueden justificar como el caso de supuestas publicidades en Onda Cero que ahora confesaría que podrían ser pagos por entrevistas que le hicieron al muchacho. Vamos que estaríamos pagando el ego de los políticos a los que les encanta mirarse el ombligo. Pero claro, su presidente provincial no puede decirle nada porque está imputado por un delito urbanístico y no sólo eso, sino que judicialmente se codea casi con la realeza, ya que le pasa igual que a la Infanta Cristina de Borbón, la esposa de Urdangarín, es decir que su defensa y el fiscal no ven delitos algunos mientras que la juez y el resto de acusaciones mantienen imputados ya no al alcalde de Roquetas, presidente de la Diputación de Almeria y del Partido Popular en la provincia, sino a prácticamente todos sus concejales.
Bien, pues que éstos no dimitan o que el batacazo de Andalucía no provoque una mínima limpieza es lo que hace que su voto tradicional esté de escaparates entre el resto de partidos sin descartar ninguna opción por mucho que tienda hacia el centro o escore a la izquierda.
