¿Qué importancia tiene María Jesús Montero en el escenario político andaluz? ¿Y en el nacional?
A partir de hoy correrán ríos de tinta sobre la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, apoyando o denostando la figura de la política andaluza, si finalmente se confirma que toma las riendas de la principal federación socialista de España. Pero separemos el trigo de la paja, de las mentales también, y veamos por dónde van a venir las hostias. Y ojo que van a ser como panes.
El PSOE está preparando, -es evidente-, una operación tipo tsunami para recobrar posiciones. Se espera que ocupen el centro que el espejismo Ciudadanos dejó libre, -ahí está la mayoría absoluta del Congreso- y que el PP abandonó por el pánico a la sangría desde la extrema derecha. Digamos que intentan migrar hacia un modelo de izquierda más Obama, más al estilo de los demócratas norteamericanos.
Para ello necesitaban una estructura leal a la dirección nacional o federal, y ya casi la tienen. Han aguantado, no sin dejarse litros de sangre por el camino, que les golpeen desde lo político y judicial. Pero había que dejar caer la curva para obtener realmente beneficios en el relanzamiento. Vamos, que buscan un diente de sierra de los de verdad como si de un movimiento bursátil se tratase.
Y ahora, para que lo entienda todo el mundo, imaginen a María Jesús Montero en Andalucía, con el apoyo de todos, desde Manuel Chaves o José Griñán, ya exculpados de toda causa judicial y con sed de venganza, hasta los últimos y últimas secretarias generales. Todos a una en una región en la que se ha pasado de tener una sanidad pública de la que todos presumían, a otra cosa que ya no se reconoce y a nadie satisface. Una región en la que de regalar ordenadores a los niños o estudiar gratis en la universidad si lo aprobabas todo, se prima descaradamente la enseñanza privada, hasta el punto de que si no tienes capacidad de llevar a tu hijo a un privado eres un puto pringao.
Juanma Moreno no cae mal, pero su enorme ejército de cargos y asesores se ha convertido en la hermandad del BMW, y otra cosa no, pero envidiosos en España somos un rato, y en Andalucía si cabe un poco más, y cuando ves algún que otro indocumentado quemando billetes sin pudor…
La clave de toda esta historia, de la posibilidad de remontada o no, está en el hambre que tengan en las filas del PSOE. Si están dispuestos a caer más y ser menos los que sobrevivan desde la oposición o volver a los ayuntamientos de las capitales, las diputaciones, gobernar nuevamente la Junta de Andalucía o la de Castilla y León. Y de ahí a conseguir un cambio de ciclo que pretende hacer pasar al PP por lo mismo que ellos, los socialistas, sufrieron durante los años de división de la izquierda y que ahora se ciernen sobre la derecha.
A la izquierda del PSOE apenas queda nada después de haber tenido la oportunidad de todo. Y lo que hay, Sumar y Podemos, siguen a la baja. Mientras tanto, a la derecha del PP crecen desbocadamente las alternativas a Feijóo, y así seguirá mientras Ayuso, desde Madrid, no tome las riendas de la calle Génova Número 13.
