Javier Salvador. Periodista
Mariano Rajoy ya conocía la crisis económica antes de llegar a La Moncloa. De hecho, su mayoría absoluta responde a lo mal que gestionó Zapatero la situación, según entendieron los electores, y a las recetas que venía a aplicar el PP, en el que los recortes, copago, bajadas de sueldo o pérdida de servicios públicos no entraban en su programa pero al final sí que lo han hecho y por la puerta grande.
Ahora Mariano Rajoy, al igual que Zapatero, está en una barca sin remos que navega a la deriva y en un mar que mueven unas corrientes que no tienen ningún respeto. Alemania no quiere ni oír hablar de compartir una deuda única, los eurobonos, porque ellos son los principales beneficiados de esta barraca de feria en la que se ha convertido el mundo de los mercados, donde a cuatro señores les han dado unas escopetas de repetición para disparar contra los patosos españoles, griegos, italianos, portugueses, irlandeses y dentro de poco holandeses, belgas y demás.
Y en esta situación era normal que apareciese la crisis de Gobierno, es decir, que Rajoy empieza a ver las primeras fisuras serias entre los suyos, los rumores de incapacidad, las comparaciones con Zapatero y sus improvisaciones. Así, las comunidades que ocultaron su déficit real ahora se ponen enfrente de sus compis de partido advirtiendo que a ellos nos les va a tocar nadie, que se ocupen de las pocas que gobierna el PSOE y, además, les reclaman dinero advirtiendo que esos ministros están ahí porque ellos han hecho el trabajo sucio a pie de calle.
En medio de todo este barullo político hay un elemento silencioso, excesivamente victimista que estaba dispuesto a guardar silencio pero que poco an poco se va levantando de la típica siesta. Se llaman ciudadanos y cada vez hacen más ruido. Algunos políticos quieren que pase el tiempo más rápido de lo normal que julio y agosto lleguen cuanto antes, creen que así, con las vacaciones, las aguas se calmarán y tendrán dos meses más de margen, pero no han caído en la cuenta de que si no eres concejal, diputado, senador o tienes un cargo público bien remunerado posiblemente no te vas de vacaciones este año porque la cuenta corriente de los españoles está tiritando.
Dicho de otra forma, que igual en vez de verano caluroso lo que tenemos es una temporada estival algo más que ardiente y en la que no será raro, nada raro, empezar a escuchar los primeros gritos de Rajoy dimisión y elecciones anticipadas ya.
Y sí, con ello el caos total.
