martes. 16.04.2024

Los ataques al Tribunal Constitucional tienen mucho de back office, que es todo eso que ocurre tras el telón y que hace precisamente que veamos las cosas tal y como las percibimos en medios de comunicación, redes sociales, y antes de ello en los argumentarios de partidos políticos que tratan de generar una diana sobre un objetivo concreto. Por decirlo de alguna manera, cómo hacemos que algo sea carne de cañón en las barras de los bares, colas del consultorio médico o cualquier lugar donde toque hablar por hablar, sin importar mucho el conocimiento que tengamos del asunto.

Para llegar a ello existen muchas formas de comunicar las cosas y normalmente utilizas una u otra dependiendo del objetivo que quieras. Y para estos objetivos concretos como atacar al Tribunal Constitucional es claro el uso de la comunicación contenciosa, que es esa que nos ayuda a convertir a los ciudadanos en jueces animados por la contradicción y la disputa. Y claro, si frente a esa estrategia la contraparte exhibe un modelo dispar, que no disparatado, ya tenemos el circo montado.

Un modelo dispar es el que en una estructura vertical no consigue que la base sea el verdadero altavoz del vértice. Y me explico. Un ministro lanza un mensaje, bien sea en respuesta a un ataque o intentando comunicar un logro positivo que cree que puede generar un impulso o interacción mayor entre los receptores, los ciudadanos. Es decir, que aún cree que la gente quiere hablar de lo bueno antes que de lo malo, de lo positivo, antes que de lo negativo. Y la estrategia, que sobre todo es loable, necesita que el otro extremo de su cadena, sus bases, pongan muchísimo empeño en ello, pero el modelo se convierte en dispar cuando ese otro extremo de la cuerda trabaja más en un entorno de supervivencia que de jerarquía. Que es como decir que cada uno va a lo suyo.

No es tan confuso como pueda parecer, pero lo importante de todo ello es entender que el debate sobre el Tribunal Constitucional es provocado, que aprovecha muy bien las debilidades del contrario y, sobre todo, genera una cortina de humo sobre asuntos del mismo entorno. Por ejemplo, si hablamos del TC no lo hacemos de los okupas del Consejo General del Poder Judicial, cuando los jueces conservadores llevan bloqueando la renovación más de cinco años para, precisamente, evitar que otros no tan conservadores tomen el control de una estructura vertical por excelencia como es ese Poder Judicial, un poder del Estado que en esta España democrática no elige el pueblo. Tomemos nota de ello.

Lo que hay que entender, sobre todo, es que la información o desinformación se combate con información o desinformación, del mismo modelo o aumentando un grado su intensidad. Y ojo, que por encima de la comunicación contenciosa hay más niveles. Lo cierto es que tienes que romper, en igual intensidad, para que la gente se pare a pensar, algo así como cortocircuitar su statu quo.

Un ejemplo absolutamente increíble de reacción lo hemos tenido en Alemania estos días con las manifestaciones de cientos de miles de personas, repartidas por todo el país, contra los partidos de ultraderecha. Han gritado un hasta aquí hemos llegado, basta ya, ni uno más, no pasarán o lo que quieras utilizar, pero se han situado por encima del modelo contencioso de esos partidos.

Y ojo, las ultraderechas se mueven en macro rebaños siempre que desde la acera de enfrente no se señale con el dedo a los borregos de forma independiente, porque hay fotos en las que pocos quieren salir.

A por el Constitucional
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