miércoles 1/12/21

Cambios en el PSOE y PP de Almería

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

En un solo fin de semana el panorama político de Almería ha cambiado profundamente, porque son dos los partidos que marcan un rumbo totalmente distinto al que hasta ahora se venía padeciendo por la ciudadanía. Y sí, lo que pasa en los partidos nos importa y afecta a todos, porque ellos son quienes colocan a su gente, con nuestros votos, al frente de las instituciones. Dicho esto, PP y PSOE cierran un capítulo, o comienzan a cerrarlo, y miran con una luz distinta el camino a seguir.

En el PSOE de Almería, Juan Antonio Lorenzo, alcalde de Serón, asume la secretaría general de un partido que le toca recomponer. A su favor tiene que el cambio en Andalucía marca una línea única que acaba con las facciones, familias o cualquier otra interpretación. Es decir, que quien quiera seguir tendrá que estar dentro de esa línea única o, en caso contrario, deberá hacerse a un lado. “Acaba el llamamiento al espadismo, sanchismo y los demás ismos, para centrarse en el socialismo”, decía uno de los históricos del partido a las puertas de su sede tras una jornada electoral tensa pero que, en definitiva, cierra capítulo.

El PP, por su lado, a raíz de los nuevos líderes regionales señalados por Juan Manuel Moreno Bonilla, pone al alcalde de la ciudad, Fernández Pacheco, en el foco de la promoción política y bloquea a Javier Aureliano García Molina, presidente del PP y de la Diputación de Almería, a quien confina en los límites provinciales. El caso Liria y su excesiva dependencia de Gabriel Amat, han terminado por pasarle factura en el panorama orgánico, hasta el punto de que en pleno congreso se convirtió en el comodín al que se podía interrumpir en su discurso para dar entrada al número dos de Pablo Casado en el auditorio donde se celebró el cónclave. Pasa a ser un irrelevante con cargo en proceso de caducidad.

De Fernández Pacheco, como portavoz regional del partido, se espera que asuma un protagonismo provincial leal a Juan Manuel Moreno Bonilla, lo que supone una clara decisión de acabar con ese pasado del que desde Madrid ya no se habla.

Los dos partidos, ahora con distintos aires, se enfrentan a una tarea mucho mayor que poner orden en sus aguas internas, porque la verdadera batalla que les toca librar está en las mareas que a derecha e izquierda se empiezan a levantar.

Vox, Podemos y sus facciones, los “neo nacionalismos moderados” y localismos rurales convertidos en partidos, darán guerra en los procesos electorales que están a las puertas. Los comicios de Andalucía se tomarán como primer indicador de por dónde van los tiros y aunque Moreno (PP) se siente fuerte, es evidente que Juan Espadas tiene tirón en el gran núcleo de voto que componen Sevilla, Huelva y Cádiz. Desaparecida Ciudadanos como fuerza política en el espectro andaluz, y a la espera de lo que haga Vox para recuperar tirón con alguna barbaridad populista, lo que sí queda claro es que hay partido que jugar.

Cambios en el PSOE y PP de Almería
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