martes. 28.05.2024

Existen una serie de estrategias en comunicación que componen una línea ascendente en el tono y agresividad del mensaje. No es nuevo, son operaciones de manual, y en el último peldaño está en atacar a la mujer o marido de la persona que realmente es tu objetivo. Es decir, lo que pretenden con la mujer de Pedro Sánchez no es más que una vuelta de tuerca muy medida en los modelos de comunicación del todo vale, que sólo funciona si en un espacio de tiempo inmediatamente anterior se han dado ciertas pautas. De hecho, existe una abundante filmografía en la que la comunicación política y el trabajo de los sping doctor son protagonistas de la trama llevada a la gran pantalla, pero sobre este caso concreto hay una comedia romántica, El presidente y Miss Wade (1995), que refleja exactamente esta estrategia concreta.

Para que un plan de este tipo funcione tienes que tener un caso que, con base jurídica o sin ella, te compren medios de comunicación. En el ecosistema actual mass media en España, donde están los de derechas y los de izquierdas que viven en un 90% de los ingresos que en publicidad o convenios les proporcionan las administraciones públicas de uno u otro bando, la opción de que te compren el mensaje ya no se basa en la credibilidad o solvencia de la historia, sino en el peso específico que tenga el partido político inductor en el medio o medios de comunicación que servirán como vía de salida.

Bien. Tenemos la historia y la plataforma para darle aire, publicidad o salida, y el primer paso es elegir a un eslabón débil. Alguien venido a menos pero bien relacionado con la cúpula. El objetivo de ir a por el más débil no es otro que jugar la baza de que le dejen caer. Como se trata de alguien intrascendente en el momento concreto, te crees que dejarle solo no tendrá un coste elevado frente a los beneficios que supuestamente aporta a tu propia defensa. Error. Su caída es únicamente el primer paso para subir al siguiente escalón. Es decir, si quien ataca tiene prisa porque se le puede gastar la gasolina al tema que ha elegido, va directamente, a continuación, a por la cabeza visible del grupo objetivo, y si no tiene prisa, intentará cobrarse antes de ello alguna que otra pieza que desequilibre la estructura de víctima. En este macabro juego no se dejan heridos, sino cadáveres, porque un herido recuperado es como un talibán con metralleta que te apuntará a ti de por vida.

Pero qué ocurre si la persona de vértice, el verdadero objetivo de tu campaña, planta cara y te ataca de tal manera que puede hacer tambalear esa estrategia que iniciaste. Entre los pocos recursos que te quedan está tirar por lo personal, e incluso aquí hay escalas de agresividad que van de menor a mayor: hermanos, padres, hijos y por último la esposa o marido. Es la más ruin de todas las estrategias que existen en comunicación y tienes que tener muchas tripas y la cabeza muy fría para emprenderla, porque si la víctima del ataque aguanta se produce un efecto boomerang absolutamente demoledor.

En comunicación toda campaña, de acción o reacción, tiene lo que yo llamo un recorrido “emivi”, y es algo que mis clientes siempre recuerdan porque son como las matemáticas. Siempre funcionan. Primero vas a tener una etapa de euforia, porque crees que has encontrado un camino hacia el éxito absolutamente seguro. Nuevo error. Lo más importante es saber aguantar la etapa del “miedo”, la más larga y dura de toda estrategia, porque tú vas a atacar, pero que sepas que te van a responder. Por este motivo siempre se investigan antecedentes de los líderes en democracias más desarrolladas, donde las campañas electorales suponen inversiones de cientos de millones. Ahora bien, si no se te va la pinza en la etapa de euforia, y eres capaz de superar el periodo del miedo, el tercer escenario es el de la victoria. Aquí no gana el que tenga un mejor mensaje, sino quien sea capaz de trazar un plan de principio a fin, y llevarlo a cabo con mínimos ajustes. Dicho de otro modo. Si la estrategia era buena al principio, lo será hasta el final, y los cambios drásticos a medio camino desvirtúan el plan.

Atentos a lo que queda semana, que entramos en un escenario lamentable pero emocionante en el mundo de la comunicación política. Y claro, error de cálculo para quienes la han emprendido contra la mujer de un presidente del gobierno en este preciso momento, entre otras cosas, porque estamos a las puertas del 8M. Todo cuenta y el que no lo entienda… que pregunte.

Ataca a la mujer que caerá el hombre
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