jueves. 04.06.2026

Javier A. Salvador, teleprensa.es

Para quien no conozca mucho Almería basta con decir que es como una mula con un enorme trasero cuajado de cicatrices. Noble, incansable, humilde, trabajadora pese que tenga pinta o fama de remolona por eso que se dice de su especie. Pero es tenaz, capaz de aguantar azotes, latigazos y lo que haga falta, que al final y a su ritmo llegará donde quiera, porque dependerá de sus fuerzas y no de la generosidad de nadie ya que pocas veces le han regalado algo que no estuviese envenenado y pocas son las que espera. 

Pero todo eso cambió  gracias a la aparición de Javier Arenas y Juan José Matarí. Sólo el segundo de ellos es nacido en un pueblo de Almería, pero es de esos que emigraron y no volvieron. De hecho su familia vive en Madrid, su esposa Beatriz López ya era teniente de alcalde con Jesús Sepúlveda, uno los más ilustres Gürtel y justo de aquella época data el famoso viaje a Disney que él, Matarí, dice que pagó de su bolsillo aunque la policía diga que no, que se lo pagó la trama corrupta.

Juan José Matarí, que por méritos propios se está convirtiendo en uno de los nombres más repetidos en el caso Gürtel, es diputado por Almería. El puesto, obviamente uno de los más deseados por cualquier militante, le viene de su carrera como asistente, jefe de gabinete y asesor de Javier Arenas. Su hombre de confianza, el cocinero hecho a la imagen y semejanza del líder al que ha seguido toda su vida. Y llegamos a Javier Arenas, que obviamente no es de Almería aunque creo que sí es hijo predilecto de Roquetas de Mar, y si no lo es aún ya lo harán antes de que muera políticamente Gabriel Amat, presidente del PP en la provincia, alcalde de Roquetas de Mar, presidente de la Diputación Provincial y rico de profesión o situación. El tipo, al que Arenas ha defendido siempre a capa y espada, fue concejal de urbanismo antes que rico y alcalde en la localidad que más pisos vacíos acumuló con el crack del ladrillo. Tiene un centro comercial ilegal según una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y una autovía “aportada” por uno de los imputados en el caso Malaya, el de la corrupción en Marbella. Pero ojo, a éste no se le relaciona con el caso Gürtel, que se sepa, sólo con el caso Hispano Almería, que no se queda atrás. 

Matarí y Arenas han conseguido poner a Almería en el mapa de España, pero no en el chachi de las infraestructuras ni cositas buenas, sino en el de la trama Gürtel y eso como que mola poco. Vale que el número uno al congreso por Almería sea Matarí, el dos Rafael Hernando, uno de Guadalajara (el de la lindeza de que los familiares de las víctimas del franquismo sólo se acuerdan de ellos por las subvenciones), pero lo cachondo es que el número uno  al Parlamento de Andalucía por Almería, no se lo pierdan, no es otro que Javier Arenas.

Y les cuento todo esto porque hay que tener muchos huevos para fotografiarse con un cartel en el que ponga “Almería lo primero” y devolver la confianza depositada en ellos de esta manera. En Palma de Mallorca a los duques de Palma les han quitado hasta la avenida que lleva su nombre sin haber sido aún condenados.

Ahora me pregunto si Arenas y Matarí son más o se creen mucho más que la propia familia Real española, porque creo que a Javier Arenas ni se le ha pasado por la cabeza dimitir como Parlamentario Andaluz por Almería y por ello senador en representación de la comunidad, ni a Juan José Matarí dejar su escaño por Almería en el Congreso de los Diputados.

Pues nada, habrá que darles las gracias por la publicidad que hacen de esta provincia, aunque sea en relación al caso Gürtel, y desearles que todo les salga bien aquí, en Suiza o donde tengan que terminar y que los demás les veamos entrar donde sea.

Almería ya es Gürtel de pleno derecho
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