Javier Salvador teleprensa.es
El castigo a Rebeca Gómez, al entregar su área en el Ayuntamiento de Almería a Pablo Venzal ha disparado las alarmas. A pocos meses de las elecciones municipales los nervios están a flor de piel, porque todos buscan una fórmula mágica que les permita repetir en las listas de su partido en los próximos comicios. Desde dentro, desde el núcleo del PP, empiezan a levantarse las voces de aquellos que durante muchos año han participado en todo, menos en las listas, porque el espectáculo, a estas alturas del programa está siendo lamentable.
Ayer un militante de éstos, de toda la vida, me comentaba que no entendía lo que sucedía. No entraba en valoraciones de si uno u otro le caían mejor o peor, pero sí hacía la siguiente reflexión “Luis Rogelio se cree estar cerrando filas con un núcleo duro, pero lo que de verdad está haciendo es atrincherarse con una minoría”. Y tiene su miga, porque ya circulan decenas de loterías sobre los que se caen de las listas, nombres de esos de toda la vida, y lo peor de toda la historia es que no hay una figura en ejecutiva provincial a la que dirigirse porque su presidente, Gabriel Amat, bastante tiene con su propio pueblo. Sabe perfectamente que se le va a pasar factura y cada día que pasa significa que el golpe final será más cerca de la cita electoral.
El caso de Rebeca Gómez llama, cuando menos la atención, y no entraré en valoraciones ni a favor ni en contra, porque para ambos casos tendría argumentos, pero sí choca que siendo la encargada de financiar el único apoyo mediático del actual primer edil, ahora se la arroje a una caída libre y sin red. Y claro, las fotos en portada ahora no sirven de nada, sólo para que el resto de medios miren hacia otro lado.
El núcleo duro, formado por Pablo Venzal, Cultura y Recursos Humanos, Francisco Amizian, Deportes y Alcaldía, y Javier Aureliano, Servicios Urbanos, sube puestos mientras, Muñiz, Gómez, Aguilar, Soto, Soria y tantos otros son silenciados o relegados en puesto que, más o menos de confianza, les mantienen mes a mes.
Y Aquí es donde está realmente el problema de la política municipal en Almería e imagino que en muchos otros lugares. Un amigo mío lo llama la prueba del TC, es decir el historial laboral de casa uno de los sujetos.
Si tiramos de Seguridad Social podríamos llevarnos más de un susto al descubrir que no tienen más recorrido profesional que el cargo político. Y llegado a este punto hay que preguntarse ¿Qué prevalece a la hora de hacer listas?, ¿la capacidad profesional demostrada o la de acercamiento al primer edil?. Creo que lo más rentable hecho por alguno de los actuales concejales es una promoción de viviendas, como no podía ser de otra forma, en la Rambla Alfareros. Fuera de esa pequeña incursión en el ladrillo, no ha habido más actividad profesional que la del cargo público, donde la mitad del tiempo se utiliza para gestionar una cartera y la otra para mirar hacia atrás para así evitar que te claven un puñal de dentro de casa, una herida que más o menos tiene que doler al estilo de lo que a día de hoy debe padecer Rebeca Gómez.
Pero tomen nota del acierto en el tema del relevo en Recursos Humanos. Venzal, el mismo que movió del sillón a un jefe de servicio, y no digo que no tuviese sus motivos, ocupa ahora el área de personal. Los sindicatos han puesto un suspiro en el cielo, que no grito, recordando que ha sido condenado por esa jugada concreta.
A todo esto hay que sumarle la guerra que empezarán a emprender quienes pretendan ocupar los lugares vacíos en la lista. Los primeros serán los asesores más directos del alcalde, con más miedo que esperanzas, porque quedarse otra vez a la puertas del salón de plenos sería una mella en sus historiales que les pasaría factura tarde o temprano. Pero volvamos a los mismo, revisión de los TC, ese papelito que te da todos los meses la Seguridad Social para recordarte a ti los sueldos que pagas y al colaborador quién te ingresa la nómina. ¿Con quién nos sorprenderá Luis Rogelio?
El PSOE ya ha movido ficha y para evitar problemas cercanos a las elecciones ha pasado por sus crisis, ha dejado en el banquillo a los que el candidato, Nono Amate, no quería y ahora trabaja con un ojo en los barrios y colectivos, y con otro en los posibles pactos. Igual hasta recupera a su primo,- bueno esta es una maldad sana que me guardo para otro día-, porque a otros de la vieja guardia republicana ya los tiene funcionando.
Vamos, que se presenta divertida la semana. Y de aquí a las elecciones ¡No les digo nada!
