jueves. 04.06.2026

Javier Salvador Grupo Teleprensa

Les confieso que he estado a punto de titular esta columna como crisis de identidad y no de precios, pero si lo hubiese hecho los de Coag lo interpretarían como una ofensa, de modo que prefiero hacerlo así, en voz baja, para que no se molesten ¡Pero que carajo! Se merecen un buen repaso.

¡Atención, atención! Que sepan todos los ciudadanos que cualquier día de estos nos van a cortar la carretera con una estupenda manifestación en pleno centro de la ciudad y puede que alguna que otra revuelta. El motivo no es otro que la crisis de precios que vive el sector hortícola. Es decir, que sus productos, los nuestros, no valen en el mercado europeo ni un pimiento, bueno y precisamente los pimientos mucho menos porque algún animal ha mandado alguna que otra partida con restos de residuos al extranjero.

A ver si me entienden, yo no trato de ridiculizar al sector hortícola, pero sí a los cuatro oportunistas impresentables que intentan convertir las vacas flacas en momentos de gloria popular.

Los precios están bajos. Y lo están porque como todos los años y puede que debido al cambio climático, las campañas en el norte de Europa se alargan cada año un poquito más. Vamos que no llega el suficiente frío como para que se pongan a producir. Además, como somos globales, cada vez entra más producto en el mercado, de más países, y la cosa se pone más complicada por momentos.

Pero esta situación se reproduce todos los años por estas fechas y si no me creen sólo tienen que tirar de hemeroteca. Es más, ahora me pego el moco al estilo de gurú. Les aseguro que los precios remontarán a niveles medianamente aceptables a partir de la segunda semana de enero. Una premonición, pues no, que si así fuese me esforzaría en visionar los número de la primitiva y no adelantarles una obviedad que también pueden comprobar tirando de hemeroteca. Pero eso sí, por favor, que nadie se crea que los precios se van a recuperar porque se regalen cuatro cajas de pepinos en la rambla o por una manifestación con tractores por el centro de ciudad. Vamos, que eso ya no acojona a nadie y mucho menos si viven más al norte de Guadix, que es más o menos el eco que tendrá la protesta.

Yo creía que cuando un sector estaba en crisis se buscaba el problema, una solución y un plan de actuación. Pero nada, en vez de invertir en promoción debe ser mucho más divertido montar una manifestación. Claro, que si hablamos de promoción a todos les va a parecer una idea magnífica, y sólo hay que trasladar la manifestación a la puerta de la Delegación de Agricultura y Pesca para que la Junta sea la que ponga la pasta. Digo yo, ¿tendremos todos claro que si hay que promocionar el producto, la pasta no la puede poner el productor?, que eso debe ser el primer mandamiento del no harás en la cultura de la agricultura subvencionada.

¿Creen que soy demasiado duro? Pues les aseguro que no. Todos los años tenemos la misma escena y hay que ser muy poco inteligente para no aprender de un año para otro. Pero no crean que todos lo hacen igual. De eso nada. En Almería está la primera potencia en tomate de toda Europa, que invierte en promoción, calidad, valor añadido y al final, qué sucede, pues que los agricultores de La Cañada lloran las crisis con un solo ojo. ¿Saben los millones de raciones de gazpacho que se han consumido este año hechas en Almería? Pues eso también es valor añadido, como muchas otras experiencias que se han puesto en marcha, como muchas otras iniciativas de diversificación que se han ejecutado por parte de esos que sobrevivirán a un mercado global y muy competitivo donde el que no se pone al día, pierde el tren.

Almería ha sido reconocida mundialmente por su modelo hortícola, pero ¿qué sucede ahora? ¿A caso hemos vendido un modelo imaginario que no es rentable? Movilizaciones como la que Coag va a presentar hoy pueden empezar a generar esas dudas, dar la imagen de un modelo endeble y si eso trasciende, el comprador va a empezar buscar nuevos mercados de origen que no sean tan incómodos, porque tanto grito reiterativo termina generando malestar. Vamos a este ritmo aplaudiremos todos que se cambien invernaderos por urbanizaciones, porque ¿para qué los queremos si no son rentables?

No tengo idea alguna de si la solución está en la interprofesional o si su pronta puesta en marcha tiene algo que ver con las movilizaciones que se plantean, pero lo que tengo muy claro es que la solución no está en sacar los tractores a la calle, la subvención o la exención fiscal.

Un apunte. Un tipo llamado Manuel Linares Rivas, un escritor de esos que escribían comedias en la España republicana, escribió que “cuando hay lucha, todo lo que no sea luchar es ya huir”. Y no se equivoquen, en estos momentos las protestas populistas no son modelo de lucha, son huidas para justificar que determinadas personas existen.

Comentarios a jsalvador@teleprensa.es

Crisis de precios
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