jueves. 04.06.2026

Javier Salvador Grupo Teleprensa

Parece que la mezcla perfecta es ser nacido en Cataluña como ser humano y en Almería como empresario. Es, al parecer, una combinación explosiva que ha dado resultado a muchos y en especial a unos pocos que han hecho verdadera fortuna, de la de contar en euros. Ayer conocíamos que Miguel Rifá adquiría nueve hoteles de Ávilas Rojas y se convierte, de repente, en la segunda potencia hotelera de Andalucía. Rifá fue socio de Rosell, propietario de Hoteles Playa en sus comienzos, hoy Playa Senator, que es la primera potencia hotelera Andaluza. Ambos empezaron con un pequeño establecimiento en Garrucha nada más aterrizar desde Cataluña y con mucho trabajo, visión de futuro y simplificación de las cosas difíciles, -como encontrar el dinero para invertir-, construyeron el gran gigante que, entre otras cosas, hizo de Roquetas de Mar o Vera, lugares conocidos por los principales mayoristas de viajes de todo el mundo. De lo que se dice despectivamente de cada uno, yo me inclino hacia ese dicho que dice que envidia es mala consejera.

Pero no son los únicos a los que esa mezcla catalanoalmeriense les ha venido bien. Los hermanos Piquer, propietarios de un montón de concesionarios, inventores de maquinaria de limpieza urbana y demás, también son de esos emigrantes que además de hacer fortuna, ayudaron a que esta provincia despegase y a que un buen número de sus habitantes tuviesen puestos de trabajo seguros, bien remunerados y con garantía de continuidad.

Otro ejemplo más es Sebastián Moyano, propietario de Cealsa, aunque se le conoce más por la menor de sus empresas, las tiendas Todo-Ba. Moyano es actualmente líder indiscutible en el sector electrodomésticos en Andalucía Oriental y Canarias, con centros de distribución en tres comunidades autónomas y además es presidente de Grupo Segesa- Redder, la mayor potencia estatal en compra de electrodomésticos.

Pero hoy toca centrarse en el papel que a partir de ahora juega Almería en el mundillo de los hoteles. Será un imposible pero ¿imaginan a Rifá y Rosell otra vez juntos en vez de compitiendo? Tendríamos el mayor parque temático de Europa antes que la línea de Ave o el soterramiento del ferrocarril. Vamos, que la chulería del Corte Inglés de “o me pongo en La Salle o no abro en Almería” nos la íbamos a pasar por… Pero bueno, a lo que vamos. Vale que estos dos gigantes del mundo empresarial no van a unirse otra vez, pero sí podríamos aprovechar en esta provincia su conocimiento para adoptar un modelo que de verdad funcione. Se imaginan que mentes como éstas, que ya han demostrado que saben hacer las cosas, ayuden a dibujar ese libro de ruta de Almería y su papel en el sector turístico.

Muchos pensarán que empresarios como éstos convertirían el Parque Natural de Cabo de Gata en un macrocentro hotelero y llenarían la costa de construcción, pero me resisto a creerlo por el mero hecho de que las únicas cosas tangibles que se han hecho para mostrar el Parque con rutas reales y otras cosas por el estilo, han partido precisamente de grupos como Hoteles Playa, que han convertido estos espacios naturales en atractivos para turistas. Pero siempre se han quejado, y creo que con razón, de que no se puede vender nada en lo que no hay nada, es decir, que un mínimo de servicios sí hay que poner a disposición del visitante si queremos que funcione el modelo de provincia que lo protege todo, porque protección sin rendimiento económico es condenar esos espacios al olvido, a la despoblación.

Recuerden como estaba hace años el Mini Hollywood. Daba pena. Hoy, con su nuevo nombre Oasys, es uno de los principales atractivos de la provincia, ni las tapas, la alcazaba o la faluca Almariya. Lo único que digo es que hay que aprovechar ciertos momentos, porque como dijo Franklin “un hoy vale por dos mañanas”, y éstos de los hoteles están en hora de gracia.

Almería, el gran ingrediente
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