jueves. 04.06.2026

Javier Salvador Grupo Teleprensa

Un montaje es cuando alguien hace publicar algo,- eso sólo sucede en los medios de comunicación que no son libres editorialmente hablando-, y lo hace en beneficio propio, pero como decía Granville en She Gallants, “con uniforme los cobardes pasan por guerreros”. Así que imaginemos que un día encontramos una foto que supuestamente destapa un supuesto escándalo. Además de las ganas de venganza y otras cosas atribuibles a los promotores de la historia (que son dos), sobre un montaje existen varias hipótesis que llevan a un mismo fin, pero que es bueno contar por higiene. Vamos, para que la inmundicia se quede sólo en una parte del mundo y no salpique a todos por igual.

Imaginemos que la foto del escándalo se toma en un restaurante, claro que el Mediterráneo es muy grande y en sus costas hay centenares, que digo, miles de locales, pero sólo uno ha quedado marcado para siempre. Soy de los que creen que a muchos empresarios se les va a quitar las ganas de ir a restaurantes donde te cazan en una comida privada al más puro estilo paparazzi. Algunos pueden decir que puede ser casualidad, pero ¿y si uno de los de mando en plaza tiene relación familiar con la dirección del local y además te lo cuenta como aval?, no pinta bien. La cosa se pone fea y si supuestamente no ha tenido nada que ver en todo este juego de hipótesis, puede que tengamos que aferrarnos a que en su casa le quieren fuera del equipo por no cumplir objetivos.

Pero siguiendo con la trama. ¿Y si el que sale en pleno escándalo es el mismo de quien decían los promotores de la movida que les iba a dar la pera de millones si culminaba su gran obra?. Pueden pasar dos cosas, que por haber sido vilipendiado con anterioridad haya dicho el sujeto que ahí te quedas o que todo sea una maniobra para quitarse de en medio al funcionario que molestaba. Claro que, mala jugada es esa si el pobre currito es, además, amigo íntimo del abogado de los dos sujetos promotores. Mal rollo y no habrá club ni mar que sirva para que nadie se esconda de la ira del atacado, que es funcionario y por ello tiene buena memoria. Seguro que, por lo menos, le llega para recordar a otros de su entorno que también comían en mesas que ahora señala la fiscalía anticorrupción.

Pero las cosas siguen sin cuadrar. Aunque sea un acto de venganza. ¿Y si los promotores pisan el suelo de una de sus víctimas? Definitivamente, le han machacado la obra de su vida, y no es un libro precisamente. Si tanto daño le han hecho ¿Cómo es que no echa de su casa a quien pisa su suelo?,¿Irán buscando eso para decir que ellos no tuvieron la culpa de su desaparición?¿estará el fotografiado detrás de todo el lío?

Un amigo mío me decía ayer que las cosas de las hipótesis pueden llegar a implicar a alcaldes que quieran cargarse a gente de su propio equipo o asociados. Pero claro, eso es decir demasiado y, además, es lo más recurrente cuando el que la monta realmente es un delfín desmadrado que debe ver en la intriga un deporte divertido.

Ustedes dirán que hoy no se enteran de nada, pero quien la lleva la entiende, y el problema de todo este embrollo es no dar publicidad a los desalmados, a los que intentan poner esta ciudad patas arriba y llevarse cuanto más mejor, y en el menor tiempo posible.

Almería, su urbanismo, los casos de enchufismo, tráfico de influencias, intermediaciones y otros asuntos que constantemente vemos en los medios de comunicación, están convirtiendo esta tierra en un estercolero político que nos hace, precisamente, no confiar en la política como el modo de gestión de un ideal democrático. Ya no se si el problema es la necesidad de un cambio generacional en las estructuras o un golpe de timón que lleve a la política local hacia un escenario de transparencia, de cordura, de sosiego y, sobre todo, de confianza. Con esta situación, con estos montajes, sólo puede acabar quien alimenta con el dinero de todos al que urde los montajes. Pero ojo, todo tiene un camino de vuelta y el precio, en este caso, me da que va a ser demasiado alto para alguien, un político, que prometía.

Comentarios: jsalvador@teleprensa.es

Un montaje, varias hipótesis
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